MAX MAZÍN

Qué difícil es escribir sobre alguien que acaba de dejar este mundo pero que se ha quedado en nuestros corazones, en los de aquellas personas que le quisimos, respetamos y admiramos. Le conocí hace 35 años. Entonces yo trabajaba junto a Landelino Lavilla y Juan Antonio Ortega en el Ministerio de Justicia. Me lo presento, en un inolvidable almuerzo, otro hombre también desaparecido, Eduardo Navarro, que tan destacado papel tuvo en la Transición. Mazín fue el artífice, junto a Carlos Ferrer y José María Cuevas, de la creación de la CEOE, de la que fue Vicepresidente; y de CEIM, que presidió durante varios años. Importante empresario y promotor inmobiliario, participó, también, en uno de las grandes cadenas hoteleras españoles, TRYP, que luego se fusionó con el Grupo Sol-Meliá.

Pero su personalidad intelectual y su sólida formación cultural y bíblica, le conferían unos rasgos muy singulares. Presidió durante unos años la Comunidad Judía de España, y la logia española de la asociación B´Nai B´rith, promotora de los derechos de las personas. Se adelantó al Concilio Vaticano II y promovió el acercamiento entre católicos y judíos. Se había instalado en España en el año 1950 y su fuerte personalidad no pasó desapercibida entre la sociedad madrileña de entonces y su clase política. A veces tomaba el té en Mayte con el almirante Carrero, del que llegó a ser amigo, y se entrevistó en varias ocasiones con el General Franco, colaborando a la apertura internacional de España. Fue determinante, junto a Samuel Haddas, primer Embajador de Israel en España, en el establecimiento de relaciones diplomáticas.

Desde que dejé mi trabajo en el Ministerio de Justicia, comencé a colaborar profesionalmente con el como abogado. Era un hombre duro pero cariñoso. Distante y cercano a la vez, lleno de sentido del humor, a veces de un humor negro más español que el de los propios españoles. Fue Max quien me presentó a una desolada Violeta Friedman que no entendía como un ex general de las Waffen SS podía decir las barbaridades que soltó León Degrelle impunemente, y pudiese pasearse tan tranquilo por España en plena democracia.

Pero quizás su faceta más fascinante sea, como suele ocurrir, la más desconocida. Procedía de una aldea bielorrusa que durante un tiempo estuvo anexionada a Polonia. Tras la ocupación alemana pudo escapar y fue designado Gobernador económico de Cracovia gracias a sus conocimientos matemáticos y de economía. Casi toda su familia desapareció en el Holocausto. Terminada la Gran Guerra Patriótica, como llaman los rusos a la Segunda Guerra Mundial y al ver la deriva que tomaba la ocupación soviética, en una huida épica, llegó hasta Bélgica donde fue rescatado de la prisión –pues había llegado ilegalmente e iba a ser devuelto a Rusia- por un tío suyo.

Hace ya algunos años que comenzó a perder la memoria. Pero hasta hace unos días tuvo una vida buena, siempre arropado por el cariño de sus hijos, su mujer y sus amigos. Alto, elegante, culto, lo recordaré siempre hablando con Eduardo Navarro sobre la Torá.

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  1. Julio Alvarez Toro opina:

    Como de costumbre cuando escribes, la necrológica que haces sobre Max, no puede tener un perfil más humano y pegado al terreno. Las personas que conocimos de referencia a Max a través de alguna persona citada en tu artículo, no podemos más que coincidir en la descripción del personaje del que, si alguien se atreviera a escribir un guión cinematográfico haría bueno aquello de que “la realidad supera la ficción”.
    Me alegra la glosa que haces de él y te agradezco en nombre de Eduardo el artículo que , a buen seguro , hubiera coincidido con el que hubiera escrito él.

  2. Eliah Meyer opina:

    “Pero quizás su faceta más fascinante sea, como suele ocurrir, la más desconocida. Procedía de una aldea bielorrusa que durante un tiempo estuvo anexionada a Polonia. Tras la ocupación alemana pudo escapar y fue designado Gobernador económico de Cracovia gracias a sus conocimientos matemáticos y de economía.”

    O le fallaba la memoria al Sr. Mazin o la historia no cuadra. Cracovia, después de la entrada en Polonia del ejército alemán, quedó bajo la órbita del Generalne Gubernatorstwo, cuyo Gobernador General era Haans Frank (ejecutado en Nuremberg por Crímenes de Guerra y Crímenes contra la Humanidad). Que un judío tuviera un cargo político, técnico o de cualquier clase en aquel régimen de terror es simplemente delirante. O en buen castellano: una trola.

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