GARZÓN, LA SALA SEGUNDA Y EL TOTALITARISMO

La Sala Segunda del Tribunal Supremo condenó al magistrado de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón porque colocó “a todo el proceso español, teóricamente dotado de todas las garantías constitucionales y legales propias de un Estado de Derecho contemporáneo, al nivel de sistemas políticos y procesales característicos de tiempos ya superados desde la consagración y aceptación generalizada del proceso penal liberal moderno, admitiendo prácticas que en los tiempos actuales solo se encuentran en los regímenes totalitarios en los que todo se considera válido para obtener la información que interesa”. Aunque la Sala reconozca que existe un vacío legal en el debatido tema de las escuchas, eso no parece que haya servido de nada a la hora de juzgar, y carga sobre los lomos de los jueces el fardo de esa laguna.

Ante esa afirmación tan gruesa del Tribunal Supremo, la de sostener que un juez había utilizado prácticas “totalitarias” en la investigación de delitos gravísimos, intenté averiguar qué pensaban los magistrados sobre el totalitarismo. Y he aquí el resultado que he obtenido. La misma Sala del Tribunal Supremo que ha condenado a Garzón sostuvo que decir que “el judío no es creador, es destructor, va a destruirlo todo, también la tierra”, o “así como una raza de células que pierde su formación orgánica, los negros de Estados Unidos se han transformado en un auténtico cáncer social”, o “el negro puro se encuentra en el escalón más bajo”, o que “los alemanes que sin embargo son seres superiores no tenían razón, porque no quemaron a todos los judíos”, o “los judíos son una raza pestilente, leprosa y públicamente peligrosa que merecen ser arrancados de raíz y destruidos antes incluso de su nacimiento” o, por último, que “si hay que hacer en su día repatriaciones de inmigrantes, hacer una política de higiene racial prohibiendo los matrimonios mixtos con otras razas”, no eran merecedoras de reproche penal. Por el contrario, quienes habían sido condenados por la Audiencia Provincial de Barcelona, fueron luego absueltos por el Tribunal Supremo. Se trata de la Sentencia número 259 de 2011 del pasado 29 de abril.

Esa inasumible Sentencia se dictó contra la rotunda opinión del fiscal Miguel Ángel Aguilar y con el voto particular, entonces, de un magistrado, Martínez Arrieta, escandalizado por las opiniones jurídicas de sus compañeros. En la que condena a Garzón hubo, en cambio, unanimidad corporativa y coincide algún magistrado en las dos sentencias, aunque eso tiene escasa importancia. El Tribunal Supremo, como sus magistrados gustan de repetir, no dicta sentencias de autor, sino como Sala de Justicia. Esta, pues, es la forma de pensar que tiene nuestra máxima instancia jurisdiccional sobre la expresión más vil del totalitarismo: el genocidio, ya que, afirman, “es preciso, además, que, bien por la forma y ámbito de la difusión, y por su contenido, vengan a constituir una incitación indirecta a su comisión o que, en atención a todo ello, supongan la creación de un clima de opinión o de sentimientos que den lugar a un peligro cierto de comisión de actos de discriminación, odio o violencia contra los grupos o integrantes de los mismos”.

Mi opinión, la de un abogado con cuarenta años de ejercicio profesional, desde luego carece de trascendencia. Pero la del Tribunal Supremo de España, sí tiene trascendencia. Y mucha, tanto dentro como fuera de la Nación. Y esto es lo que leo en sus sentencias, la que condena al magistrado Baltasar Garzón, y la que absuelve a unos individuos por propagar ideas totalitarias y genocidas. Sería conveniente, ante la alarma social que todo esto produce, que los magistrados de nuestro más alto Tribunal unificasen su doctrina sobre cuestiones tan trascendentes.

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  1. NODEFICIT opina:

    Depositemos nuestra penúltima esperanza en el Constitucional.

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    Juan Pedro GUARDIA GIL ★ Estratega
    Ingeniero Generalista
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    juanpedroguardia@hotmail.com
    NODEFICIT
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    shortage of money, food, work, or whatever,
    because life is too short to waste it in pessimism,
    boredom and disillusionment.

  2. Juan Zurita opina:

    La gente de a pie que no esten obnubiladas por las influencias partidistas, lo vemos mas simple.
    Si no se pueden grabar las conversaciones entre abogados defensores y presos para luego usarlas en el sumario y el Sr. Garzon lo hizo, pues tendrá que apechugar con sus actos, como cualquiera que infringa la ley y digo cualquiera sin excepcion.

  3. Juan Navarro opina:

    Yo soy “de a pie” y por lo que se ve obnubilado.
    Un aparte. ¿Por que ocurre que todos los que dicen que son independientes o no influenciados por la política, siempre suelen coincidir con los postulados conservadores?. Raro ¿verdad?.
    Pues eso, yo que soy “de a pie” también lo veo de una forma muy simple. Perro sí come perro, sobre todo si van en manada y van a por el macho alpha.

  4. Cristobal Pasadas opina:

    Pues hombre, Juan Zurita, yo también soy gente de a pie, no estoy obnubilado por influencias partidistas y, desde luego, no te permito que te atribuyas mi representación ni en este ni en ningún asunto. Si Jorge Trías no está equivocado (y tú no te preocupas por demostrarlo, por supuesto), “Aunque la Sala reconozca que existe un vacío legal en el debatido tema de las escuchas, eso no parece que haya servido de nada a la hora de juzgar, y carga sobre los lomos de los jueces el fardo de esa laguna”. Y es que si hay debate, si existe vacío legal, ¿dónde está la prevaricación?

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