REGENERACIÓN MORAL

El domingo pasado Mariano Rajoy se descolgó en estas páginas con unas inusuales declaraciones, tanto por su sinceridad como por su contenido. Si cuando llegue a la presidencia hace dos de las cosas que ha dicho que haría será recordado por la historia como un buen presidente: poner orden y rigor en la economía y regenerar la vida pública. Para lo primero tendrá que imponerse a muchas presiones e intereses que intentarán patrimonializar el presupuesto y su área de influencia. Si al frente de la economía coloca a alguien que provoque  respeto y suscite ilusión habrá escogido la buena senda.

Más difícil resultará el segundo cometido: regenerar la vida pública. Para ello tendrá que imponer trasparencia en los partidos, comenzando por el suyo, pues después de Gurtel y del Yak-42 ya sabemos –al menos lo sabemos quienes lo sabemos- que no están todos los que son ni son todos los que están. Los dirigentes políticos deben asumir sus responsabilidades, por un lado, y por otro los partidos, comenzando por el Popular, deben acabar con la opacidad de sus cuentas. Yo no se como funcionan otros partidos, pero conozco algo del mío. Y en el mío veo a poca gente capaz de no decir tonterías, frases de “argumentario” o de defender sin estridencias sus convicciones. Quizás el propio Rajoy, Esperanza Aguirre o Ruiz Gallardón. Hay alguno más, pero me parece de piñón fijo.

El Partido Popular debería dar ejemplo de honestidad y grandeza, por ejemplo defendiendo sin fisuras la candidatura del socialista Francisco Vázquez, que el jueves presentó una conferencia del cardenal Cañizares, para Defensor del Pueblo. Y no continuar con ese mercadeo de nombres para jueces, magistrados o puestos institucionales, al que tan aficionado es el actual responsable de la cosa en el PP. O saliendo en defensa de unas Comunidades Autónomas que han dilapidado verdaderas fortunas.

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  1. JPG opina:

    No sé, Aznar, el mejor presidente de la democracia española, no se distinguió por su falta de estridencia.

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