¡AY, QUÉ CRUZ!

Que a estas alturas de la historia se siga cuestionando el crucifijo y se utilice ese milenario símbolo de la cristiandad como arma para descalificar las creencias de millones de españoles, resulta no sólo penoso, sino, también, cansino. Pero en Granada suelen ocurrir, en materia religiosa, cosas sorprendentes. Cuando falla la cultura o la educación más elemental, y se convierte la religión en arma política como suelen hacer un buen número de musulmanes españoles conversos, se organizan problemas innecesarios como el que acaba de padecer la profesora granadina de religión Susana Fernández de Córdoba.
Leo una noticia que dice: «Un ateo que marca la X para la Iglesia Católica». El Doctor José Manuel López publica sus razones en el Diario Montañés. La primera es por ser la Iglesia Católica la organización benéfica más eficiente. La segunda razón es porque le resultaría muy difícil entender Europa olvidando el cristianismo. Y la tercera, muy expresiva, por estar harto de la beligerancia que existe contra la Iglesia Católica en nuestra sociedad. «Justo por no serlo —escribe— me parece inexplicable el furor obsesivo por bajar los crucifijos de los colegios. No veo qué daño causan los símbolos de una fe que no me asiste, pero sí ilustra mi paisaje histórico y emocional». Y concluye: «A mi juicio de ateo, es lógico y deseable que el Estado sea laico, pero sucede que España no lo es. Hay vida inteligente fuera del Estado, así que pongo la X para la Iglesia Católica, no vaya a ser que algún insensato la destine a construir mezquitas».
En España «manca finezza». Se echa de menos en la geografía política de la progresía personajes como Tierno, capaces de recibir al Santo Padre hablándole en latín. Y entre los neocristeros un poco más de lectura de Pascal o de Maritain.

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  1. jose manuel lopez vega opina:

    Quiero agradecerle que se haya hecho eco de mi artículo, que al parecer ha espoleado sentimientos entre la gratitud (los más) y algo muy cercano al odio (los menos). Curiosamente, desde las filas de lo que se autodenomina “progresismo” me han llamado “católico infiltrado” y, quizá lo más gracioso, “tonto”. Esto de tonto lo proclaman sujetos de sintaxis muy defectuosa, pero lo discutiré con quienes me concedieron la Licenciatura y el Doctorado, visto que erraron tan estrepitosamente en sus calificaciones. Algún otro ha escrito que “con estos médicos va la sanidad como va”. Lo tomo como una crítica constructiva: procuraré esforzarme para que el psocialismo imperante me readmita en el rebaño del que nunca debí salir. Mientras tanto, mucho ojo con citar a Pascal, Maritain y gente así, tan desprovista de méritos equiparables a Paramio, Gil Calvo y gente así. Saludos cordiales.

  2. JTrias opina:

    No tiene que agradecerme nada. Comente su artículo con personas que merecen mi respeto, como mi hermano el filósofo Eugenio Trias o el consejero de PRISA Gregorio Marañón y eran de mi misma opinión. ¡Qué pena de país! Personas como usted nos hacen seguir en la brecha. Gracias

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