BENEDICTO XVI, GAUDÍ Y SAGNIER

¿Qué Barcelona va a ver el Santo Padre cuando llegué a la ciudad? El Papa verá una ciudad mediterránea cuya fisonomía tradicional la configuraron, esencialmente, dos arquitectos profundamente religiosos: Antoni Gaudí y Enric Sagnier. Eso al margen del barrio gótico y del increíble ensanche de Cerdá. Gaudí (1852-1926), murió atropellado por un tranvía y prácticamente en la miseria; Sagnier (1858-1931), rodeado del calor de su vastísima familia, de la cual desciendo, y con una acomodada situación. Gaudí, que está en proceso de beatificación, dedicó una gran parte de su vida al templo de la Sagrada Familia, que en estos días será consagrado como basílica por Benedicto XVI. Sagnier, fue arquitecto diocesano y construyó más de trescientos edificios, entre los que se encuentran innumerables iglesias y el templo del Tibidabo. Pío XI lo ennobleció en 1923 otorgándole el título de Marqués de Sagnier y en su escudo podía leerse: “Dilexi decorum domus tuae”, que significa, más o menos, “Señor, amé la hermosura de tu Casa”.

¿Qué queda de toda esa religiosidad, de ese espíritu industrioso y emprendedor, de aquella modernidad prodigiosa, de la ciudad que llegó a ser la capital cultural de España? Es triste decirlo, y más para un barcelonés aunque lleve casi cuarenta años viviendo en Madrid, pero no queda casi nada, a lo sumo una especie de parque temático muy apropiado para la visita turística y la fotografía. Hoy se ha instalado un nacionalismo ramplón, el deseo de los jóvenes es convertirse en funcionarios de alguna de las administraciones locales o autonómicas, y la sociedad en general gusta contemplarse el ombligo, muy psicoanalíticamente, eso sí, un ombligo incrustado en tripas cada vez más anoréxicas, fiel reflejo de una carencia de ideas e impulso vital que da pena. Quizás la visita de Benedicto XVI sirva de revulsivo. Lo dudo. Cuando una cultura abandona sus tradiciones, cuando no es capaz de adaptarlas a la modernidad sin renegar de ellas, cuando lo que tiene carrerilla es la ignorancia, esa nueva cultura no es más que un plagio, en el mejor de los casos en un plagio de sí misma.

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  1. Juan Pedro opina:

    Yo, que vivo en Barcelona, veo que son los políticos los que con sus absurdas reivindicaciones corrompen nuestros espíritus y nos intentan alejar, cada vez más, de nuestros principios. Yo, afortunadamente, ni en catalán hablo, porque no me da la gana, para que se chinchen.

  2. Juan Pedro opina:

    Según Bofill, que es un genio, la Sagrada Familia debería permanecer inacabada, aunque no estoy de acuerdo, a lo mejor soy yo el genio…

  3. jose antonio del pozo opina:

    La cultura de la ignorancia y la ignorancia de la cultura. De acuerdo, don Jorge.
    Buenos días: ¿han visto esto?
    “Eguiguren, su mujer y los caníbales de Felipe G”
    http://elblogdejoseantoniodelpozo.blogspot.com/
    Saludos y gracias

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