“COACHING” ESPIRITUAL

Si unos años antes se puso de moda en las sociedades desarrolladas la historia del psicoanálisis, ahora se ha sustituido por esta otra modalidad que oímos por todos lados: el “coaching”, o adiestramiento, para que una especie de “entrenador” o “gurú” nos ayude a sacar lo mejor de nosotros mismos. Así, aquel que llevaba casi veinte años ejerciendo como abogado descubre que lo suyo es ser escritor; o el que se dedicó a desplumar incautos a través de la ingeniería financiera de repente ve que su vocación es educar niños en Etiopía. Una vez conocí a un ministro conservador –cuyo país no cito porque sería fácilmente identificable- que en verano se iba a levitar a la India. Mal andamos, pensé. También es cierto que, a través de una buena terapia, se puede mejorar y enriquecer humanamente lo que cada uno, más o menos, venimos haciendo desde siempre.

 

El cristianismo, que simplificó para todos los seres humanos la riquísima tradición bíblica y rabínica, viene haciendo “coaching”, con mejor o peor fortuna dependiendo de los tiempos, desde hace dos mil años. San Silvano, obispo de Emesa –hoy Homs, en Siria- escribía en el siglo III: “Si tienes la costumbre de orar sin cesar, de amar a tu prójimo y de llorar por el mundo entero durante la oración, tu alma será atraída hacia la oración, las lágrimas y el amor: Y si tienes por costumbre dar limosna, ser abierto a tu padre espiritual cuando te confiesas, siempre actuarás de esta manera y así encontrarás la paz de Dios” (Magnificat, octubre de 2010). No sólo el cristianismo o la religión judía pretenden. extraer lo mejor de nosotros mismos. De otro modo también lo hacen los musulmanes o los budistas, aunque a veces consigan, los primeros especialmente, el efecto contrario. Le estoy dando vueltas últimamente a esto del “coaching” y, quizás sí, a lo mejor me dé hoy domingo una vuelta por la iglesia a ver que escucho en mi interior… 

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  1. Juan Pedro opina:

    Hay una especie de obsesión progresista por cambiar las fórmulas de siempre que tan bien funcionan si se siguen a conciencia.

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