SOY CATÓLICO Y FILO JUDÍO

Creo que fue Valle Inclán quien se retrató como “feo, católico y sentimental”. Yo, feo, no soy. Pero sí católico y sentimental. Y filo judío. Me gustaría asistir a la Sinagoga los sábados con la misma naturalidad que a la Iglesia, cuando voy. Me gustaría, el día en el que llegue la hora de la muerte, que con el cumplimiento de los años va tornándose en una realidad física, y desde que fumo, más, abrazar a Moisés y a Abraham, a Jesús y a María. Y, sobre todo, a mi padre; y a mí añorado hermano Carlos. Creo, pues, en la resurrección del alma y de la carne. ¿Cómo podría sobrevivir sin estas creencias que me llevan a vivir creyendo en una vida tan alta que me hacen morir porque no me muero?

 

Son muchas las personas que me inquieren sobre cómo puedo alinearme con una Iglesia que defiende el celibato, no acepta el divorcio, sino en determinadas y excepcionales circunstancias, se opone a las uniones homosexuales, y discrimina a las mujeres del sacerdocio. Yo también, les contesto, hay muchas cosas que no entiendo. Pero -les digo- desde hace unos años decidí dejar los reproches y aceptar la ortodoxia católica aunque tuviese que violentar lo que yo pienso. Entre lo que pienso y lo que creo, me inclino por lo que creo. Doctores tiene la Iglesia y yo soy, al cabo, un aficionado de la teología de fin de semana. Esto son mis columnas que mayormente salen de mi corazón, o sea de lo que creo.

 

No sé si un día podré entrar, sin dejar la Iglesia de mis padres, en la Sinagoga de mis hermanos mayores como un miembro más de la Comunidad judía. Mientras tanto sigo caminando haciendo camino al andar y, como dijo el poeta, hablando solo pues espero hablar con Dios un día. No hay otro legado que quiera dejar a mis hijos.

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  1. Eduardo G opina:

    muy de acuerdo con el contenido de este comentario. Seguir “lo que creo” tampoco es una decisión exenta de dificultad, más bien lo contrario. He llegado ahí precisamente “pensando” sobre ello. En definitiva, y a titulo personal diré que nos pasamos una gran parte de nuestra vida actual en proceso de busqueda: todo está por encontrar.

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