CATALUÑA YA NO ES CATÓLICA

Mi última columna “El efecto Sistachs” fue premonitorio. Al día siguiente, “La Vanguardia” publicaba, a triple página, los resultados de un estudio realizado por el laicista Jordi Serrano rector de la autodenominada “Universitat Progresista d´Estiu” y militante de la “Liga por la laicidad”, con datos demoledores, y parece que auténticos, para la Iglesia Católica. He aquí algunos de ellos y juzguen ustedes por sí mismos.

 

En 1970 el 87 % de los españoles se declaraba católico practicante y un 9 %, no practicante. Ahora el porcentaje se ha reducido a 36,3 % y 37,5 %, respectivamente. Y en Cataluña, la del Estatuto laicista, la diferencia es aún mayor: 18,7 % y 48,4 %. Los no creyentes han pasado del 2 % en 1970 al 19,7 % en España y en Cataluña al 29,1 %. Como obligada consecuencia, los matrimonios civiles celebrados en Cataluña en 1983 fueron el 9,7 % y en 2006 el 42,9 %. Entre los jóvenes entre 18 a 24 años, el 87 % ya no acuden casi nunca a misa. La clase social más afectada por este virus laicista es la media/alta, quizás –y esto es de mi cosecha- porque la Iglesia ha dejado muy clara cuál es su doctrina social. Serrano concluye ufano: “Cataluña ha dejado de ser católica y lo ha hecho a un ritmo impresionante”. Nada que ver con países como Polonia, Italia, Portugal o Irlanda, donde la religiosidad sigue siendo muy elevada.

 

Las dos comunidades en las que ha descendido más la catolicidad son Cataluña y el País Vasco, es decir donde sus respectivos pastores se han alineado mayormente con el nacionalismo. Y han crecido enormemente confesiones con poca tradición en nuestro país como son la islámica y la evangélica. En fin, es probable que a veces yo sea un poco agrio en mis comentarios, pero quien tenga oídos para oír que oiga.

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  1. Juan Pedro opina:

    ¿Serán acertadas vuestras predicciones sobre el Estatuto de Cataluña?

  2. alessandro opina:

    No me extraña. Con la campaña de acoso y derribo que llevamos desde hace 20 años tanta basura vertida sobre la religión ya va dando sus frutos. Pero yo me pregunto, ¿y qué hacemos los católicos ante eso? Callar como borregos. Tenemos lo que nos merecemos. Por eso, el Señor nos pedirá cuentas…

  3. Ignacio Vázquez-Dodero opina:

    Estimado Sr. Trías:

    Como aficionado a la lectura de artículos de opinión, sigo, aunque desde hace relativamente poco, los que escribe usted en ABC y en este blog. También he tenido ocasión de escucharle en el programa de la COPE La Mañana.

    Soy, asimismo, abogado, profesión que también ejerce usted, y en la que me he inicié hace relativamente poco.

    También soy catalán, como usted lo es también, aunque de padres madrileños. Esta circunstancia, unida a la educación de ellos recibida y el haber pasado muchos veranos y Navidades de mi vida en un pueblo maravilloso de la sierra de Madrid, me han brindado la oportunidad única de sentirse a contracorriente: en Madrid, ser el catalán y, en Barcelona, ser el madrileño (o merengue, por mi afición futbolística).

    Ello ha hecho posible que, en cada sitio donde se generase la discusión, fuese una especie de “embajador” de la otra región española y, por tanto, hallarme investido de cierta autoridad sobre las críticas, casi siempre exageradas y poco rigurosas, de madrileños sobre catalanes y viceversa.

    En estas discusiones, seguramente por mi vocación de abogado, he salido en defensa de madrileños y barceloneses con el argumento, quizá excesivamente simplón pero certero, de la falta de rigor que conlleva generalizar: ni todos los Barceloneses son independentistas, ni todos los madrileños son intolerantes con la lengua catalana, etc. además de los razonamientos que, en cada caso, estimaba justo señalar.

    Del mismo modo, un lunes, en la tertulia de La Mañana de hará aproximadamente un mes, cuando uno de los contertulios (valga la redundancia) afirmó que en Cataluña …, usted le cortó en seco y, muy certeramente, dijo: “en Cataluña, no, ni tampoco los catalanes; algunos catalanes, que yo soy catalán” (o algo así).

    Del mismo modo, Sr. Trías, me gustaría llamar su atención sobre este artículo suyo (CATALUÑA YA NO ES CATÓLICA). ¿No le parece que es generalizar mucho? ¿Cómo puede usted tomar como ciertos los números y afirmaciones que el rector de la Universitat Progressista d’Estiu de Catalunya señala?

    No lo entiendo, Sr. Trías, máxime cuando responde a un artículo publicado por un laicista, cuyo rigor en el estudio es más que discutible, no sólo por su condición de miembro de la liga laicista, sino, sobre todo, a la luz de la réplica hecha por Don Josep Miró i Ardrèvol (La sociedad catalana sigue siendo católica (I) y (II)), cuyo contenido puede leer en la siguiente página web: http://www.forumlibertas.com/.

    Asimismo, Sr. Trías, no comparto el contenido de su artículo “El efecto Sistach”. Por un lado, porque el fervor y asiduidad en el culto de los fieles no depende del obispo (o arzobispo) de una diócesis. Por otro lado, porque no es cierto el panorama desolador que plantea: si quiere, le doy nombres de parroquias, santuarios u oratorios que, seguramente pueden sorprenderle por su disponibilidad horaria, no sólo en cuanto a la celebración de la Santa Misa, sino también a las confesiones y, sobre todo, por el número de jóvenes que las frecuentan.

    Espero que la lectura de los artículos del Sr. Miró i Ardrèvol que le he indicado, le haga salir del concepto erróneo sobre la catolicidad de los catalanes y le animo a que, si quiere, se ponga en contacto conmigo para indicarle un buen número de parroquias, santuarios u oratorios con una buena disponibilidad horaria aunque, por desgracia, no tantos como cuando usted era niño.

    Un saludo cordial,

    Ignacio

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