EL ESTATUTO Y EL ABORTO DEL CARDENAL

Que el cardenal Martínez Sistach sea nacionalista catalán y que se meta de lleno en el charco político no me coge por sorpresa. Es proverbial su falta de aprecio hacia quienes no son nacionalistas; y también es un hecho conocido que a la emisora “de los obispos” la ha tenido siempre, no sólo en la época de Federico, sometida a estrecha “vigilancia”. Sistach es, pues, el Uriarte o el Setién de Cataluña, con la diferencia que su purpúrea voz se escucha, a veces, en Roma.

 

Para el cardenal de Barcelona, cuando de lo que se trata es de defender que “queden reconocidos plenamente los derechos de nuestro pueblo o su identidad nacional, manifestada en su realidad cultural e histórica, abierta, plural e integradora de todas las sensibilidades de las personas que viven y trabajan en Cataluña”, no hay nada más que discutir; y recuerda a los católicos “la preocupación e inquietud del pueblo catalán sobre el Estatut que es la forma fundamental de la configuración de muchos aspectos capitales de nuestra convivencia social”.

 

El Estatuto, y eso no lo dice el cardenal de Barcelona, es el alambique donde se ha destilado el laicismo, contrario a la Constitución, a la convivencia y al catolicismo, que luego se ha venido administrando al resto de España. Por ejemplo, la concepción del aborto como una cuestión de “salud reproductiva”, procede del Estatuto catalán que ahora defiende este cardenal. Pujol (no confundirlo con el buen arzobispo de Tarragona), el político al que Sistach profesa tanta admiración, reconoce en sus memorias (página 275, Volumen II), con esa costumbre tan suya de elevar la anécdota a categoría, que en un caso límite aconsejó el aborto a una joven que estaba embarazada de una criatura con gravísimas malformaciones. Cementerios bajo la luna, sí señor. ¡Qué diferente la moral de Bernanos, que recordaron ayer y antesdeayer Prada y Alonso de los Rios, a la de los nacionalistas Sistach y Pujol!     

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  1. Carlos Arbide opina:

    Como católico guipuzcoano, he vivido los desgarros por los posicionamientos en temas “del Cesar” de los Obispos en el País Vasco. El Cardenal Sistach ha de saber que son tema de polémica y más que discutidas, las definicones de “pueblo”, “nación” e “identidad”.

    Serán los enemigos de la Iglesia lo que se aprovechen de todo ello. Sistach debería de buscar el cómo ayudar a sus diocesanos en fortalecerse en sus virtudes cristianas. Exigir “derechos” no aparece ni en los Mandamientos ni las Bienaventuranzas ni en ese simple “Dad y recibireis”.

  2. alfonso opina:

    Creo que el Cardenal debe ser mas celoso,como pastor de almas,en fomentar en el pueblo catolico las virtudes cristianas,la asistencia a la Eucaristia y el respeto y la tolerancia hacia los no nacionalistas.No se puede servir al mundo y a Dios al mismo tiempo.Dios,nuestro Creador,tiene sus derechos y estos no deben ser ignorados o pisoteados.El estatut nacionalista no es una prioridad y si otras necesidades mas importantes.Espero que su Eminencia rectifique o matice un poco sus apreciaciones,que nadie desprecia el espiritu catalan ni margina a los catalanes,que son un pueblo noble,emprendedor y serio donde los haya,pero no hay que radicalizar ni exaltar los animos.

  3. Donatien Martinez-Labegerie opina:

    Sr. Trias,

    Sé que no es el tema de su artículo, pero le remito este artículo de la web de cope.es:

    http://www.cope.es/cultura/15-12-09–es-posible-repatriar-cadaveres-combatientes-espanoles-division-azul-116164-1

    Cree que gustaría mucho a sus amigos hebreos ver y leer esto? Hoy he estado en un restaurant kosser y he pensado en Vd.

    Un saludo,

    D

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