EL EFECTO MUNILLA

 

El jueves pasado se celebró en los Estados Unidos el Día de Acción de Gracias; y el diario The Washigton Times publicó, un año más, las proclamas de los presidentes Washington y Adams en 1789 y 1798, respectivamente.  En la primera, el fundador de la Nación americana recordaba a sus compatriotas el deber que tenían de dar gracias a Dios; y en la segunda, el tercer presidente hacía una llamada a la oración y el arrepentimiento. Con su publicación, el diario capitalino resalta cada año la permanente actualidad de ambos mensajes. Por esa fidelidad a la tradición y su adaptación a la modernidad, los Estados Unidos son una gran Nación.

 

Nuestra España, en cambio, es una Nación acosada por unos nacionalismos inventados modernamente, fruto del odio y de la negación de sus creencias más profundas. Así, el PNV, que hiende sus raíces en el catolicismo más arraigado, niega ahora sus orígenes, apoya una ley deplorable como la del aborto, justifica el crimen como medio de presión política, inventa su propia historia, renuncia a los símbolos ancestrales, que no son otros que los símbolos de España cuyo reino forjó y, en suma, divide lo que con tanto esfuerzo se forjó. En Cataluña, con ese nacionalismo trufado de pujolismo ayuno de ideas y sobrante de comisiones, pasa, más o menos, lo mismo. Pero, a diferencia del País Vasco, algunos obispos catalanes siguen anclados más en el nacionalismo que en el Evangelio.

 

Al nuevo obispo donostiarra ya lo han puesto en la picota los nacionalistas vascos con Erkoreka y los doctrinarios del laicismo a la cabeza. Ellos quieren una Iglesia descabezada, niegan la autoridad del Papa, y consideran que ajustarse al Evangelio y predicar la caridad es como esparcir “líquido inflamable”. Munilla ha afirmado que el no tiene otra doctrina que la de Jesucristo. Los efectos de este nuevo rumbo todavía son impredecibles. Pero obrar conforme a las convicciones, y no de acuerdo con la conveniencia, siempre será positivo.      

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  1. filomeno opina:

    Munilla, Obispo Joven y Sensato

  2. Donatien Martinez-Labegerie opina:

    Los doctrinarios del laicismo, tanto los del confeso laicista partido de Rosa Díez como los de la alianza PSOE-PP, no han puesto en la picota precisamente al nuevo obismo nominado para la diócesis de Gipuzkoa, como asegura, don Jorge.

    El nacionalismo vasco fue inventado avanzado el siglo XIX, parecido a los demás en modernidad. El por qué cree que unos nacionalismos son legítimos pero el vasco no, es algo que tampoco explica. El independentista Adams estuvo en el País Vasco, en Bizkaia, para conocer la forma de gobierno de este y otros territorios vascos, gobernados aún sin la intrusión constitucional hispana o francesa, en la plenitud por tanto de la ilustrada, democrática, tradicional, ordenada y eficiente administración foral vasca, cuando todavía era respetada por Espana y por Francia.

    Adams escribió en su “Defensa de una Constitución para los Estados Unidos”:

    “Biscay is a republic; and one of the privileges they have most insisted on, is not to have a king: another was, that every new lord, at his accession, should come into the country in person, with one of his legs bare, and take an oath to preserve the privileges of the lordship”.

    En esa misma obra, John Adams escribió del Pueblo Vasco:

    “In a research like this, after those people in Europe who have had the skill, courage, and fortune, to preserve a voice in the government, Biscay, in Spain, ought by no means to be omitted. While their neighbours have long since resigned all their pretensions into the hands of kings and priests, this extraordinary people have preserved their ancient language, genius, laws, government, and manners, without innovation, longer than any other nation of Europe.”

    Volviendo a su principio, Washington y Adams eran independentistas por convicción o por conveniencia, sr. Trias? Es algo que no deja claro.

    Un saludo afectuoso,

    Donatien

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