LOS OBISPOS MUNILLA Y SANZ

Religión, economía y política, son ingredientes que, bien aliñados, dan excelentes ensaladas, pero, ¡ay!, como se nos vaya la mano en el vinagre no hay quien se la coma. De esto, en resumidas cuentas es de lo que ha tratado el XI Congreso “Católicos y vida pública”, que finalizó ayer organizado por el CEU y los Propagandistas.

                          

En diciembre hará cien años que un jesuita, Ángel Ayala, y un abogado del Estado que luego llegó a cardenal, Herrera Oria, reunieron en torno a ellos un grupo de jóvenes “propagandistas” dispuestos para la acción política, social, económica, empresarial o periodística, siempre desde una perspectiva católica. De ahí nació el diario “El Debate” y la CEDA de Gil Robles que ganó las elecciones en 1933, la Universidad San Pablo-CEU, la monumental Biblioteca de Autores Cristianos, el diario YA o la COPE; y muchos de sus asociados, como Alfonso Osorio o Marcelino Oreja, fueron esenciales en la modernización de España y durante la Transición. José Luis Gutiérrez, memoria viva de esta asociación, lo contó en el último acto del Congreso.

 

Pero de lo que más se hablaba en los pasillos era de los dos nuevos obispos. El de Oviedo, Jesús Sanz, nombrado arzobispo, es franciscano y buen montañero. Doy fe. El sucesor del nacionalista Uriarte, José Ignacio Munilla, es hombre religioso y valiente. Tuvo en cierta ocasión un altercado en su parroquia de Zumárraga cuando iba a quitar carteles etarras e intentaron agredirle. No se sabe de donde salió, pero un mendigo, a grandes voces, espantó a los “gudaris”. Munilla nunca lo había visto ni nunca más volvió a verlo, pero el mendigo le dijo que siempre se había sentido socorrido por él. Munilla es vasco y habla vasco. Las víctimas sienten su proximidad y los verdugos temen su palabra. Los católicos donostiarras, y la gente de buena voluntad, están, pues, de enhorabuena.

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  1. sentido común opina:

    A los católicos de San Sebastián les ha tocado el gordo de la lotería con el nombramiento de Monseñor Munilla. El tiempo lo dirá. Que casualidad que despierte las críticas más aceradas de los que querrían que la iglesia volviera a las catacumbas. Los que queremos lo mejor para esa bendita tierra, cuna de grandes santos y habitada por gente recia, no podemos más que alegrarnos con el nombramiento acertadísimo de este gran pastor de almas. Don Jose Ignacio es además de un gran hombre de fe, un intelectual de categoría con las ideas clarísimas y usando un lenguaje que todo el mundo entiende. Alejado de ese tono melifluo que parece que tanto gusta a los que no quieren el bien para la iglesia, tiene un discurso que a unos les parecera politicamente incorrecto y a otros nos parece sencillamente la verdad. Mi más sincera felicitación para él, para la diócesis de San Sebastián y para todos los católicos. Estamos de enhorabuena. Por fin!

  2. Donatien Martinez-Labegerie opina:

    Tengo que decirle, don Jorge, que es Vd. muy ingenuo y muy poco empírico con el tema político vasco. O moral, social, cultural, como le quiera llamar.

    Lo suponía a la vista de la visión de fondo que tiene del problema, muy simplificada y muy poco cercana a la realidad, honestamente, pero viendo como describe la aventura y la da por segura como sucedida, según la cual “un mendigo” apareció de no se sabe donde en Zumarraga y espantó a quienes increpaban supuestamente a Munilla por tocar unas pancartas, ahora comprendo que se encuentra perdido.

    Un mendigo en Zumarraga? Por favor, sr. Sagnier. Viaje, viaje Vd., que es algo por lo que no se le caen los anillos. Roma, Bruselas, Londres, Paris,… Viaje alguna vez al corazón del País Vasco, por favor, viaje, ya que escribe tanto de él.

    Y cuando vea un mendigo, hágale una foto y póngala en su Blog.

    Un cordial saludo,

    Donatien

  3. kudai opina:

    Oh cielos, Munilla hombre de gran voluntad y buena fe. Y directamente promovido por el mismísimo Rouco. Vamos, una joya en bruto y un gran conocedor de la realidad vasca, esa realidad que usted ignora o sólo conoce por la prensa más recacitrantemente antivasquista.

  4. Donatien Martinez-Labegerie opina:

    No, si conocedor no es que no lo sea. Saben a quien mandan, Kudai. Conoce el País, como lo hace Gabilondo. Pero mírales.

  5. Quin King opina:

    EL OBISPO DIJO UNA ¡GRAN VERDAD!

    Monseñor Munilla, en la entrevista que la periodista Gemma Nierga le hizo en el espacio La Mañana en la SER, dio en el clavo con sus declaraciones, y no tiene que rectificar nada señor Lehendakari del Gobierno Vasco, porque ha dicho absolutamente LA VERDAD.-

    Visto la virulencia conque religiosos, políticos, escritores, periodistas, teólogos y demás gentes, se rasgan las vestiduras (y hasta las entrañas), para “condenar” al obispo Munilla, algo “gordo” y “verdadero” ha debido decir, porque sería propio de gente “sinsorga” atacarle de esa manera si lo que ha dicho “no es verdad”, ya que en ese supuesto sería mas correcto advertirle y sacarle de su error con argumentos de caridad cristiana (o no hacer “ni caso” a lo dicho, por… “estupidez”).-

    Pero no.- Munilla ha dicho una gran VERDAD, y eso, duele a los que se quieren erigir en pedestales de “sabiduría” para que la plebe “los aplauda”.-

    A los soberbios, les sale como un resorte eso de… “ha blasfemado”, “crucifiquémosle”, que es lo que en el fondo vienen ha decir y querer todos esos críticos del obispo.-

    El obispo Munilla ha dicho que: es un mal más grande el que nosotros padecemos que el que esos inocentes sufren, refiriéndose a la catástrofe de Haití, para hacernos comprender “la gravedad del mal del que nos habla”.- También ha dicho otras muchas cosas que ustedes no quieren leer, agarrándose a esta frase como clavo ardiendo para “condenarle”.-

    Son tan “monstruosos” los pensamientos de los que dicen que Monseñor es insensible a los dolores que padecen sus semejantes en Haití, que no hacen otra cosa que ratificar como verdaderas las opiniones del obispo respecto a la “enfermedad espiritual de nuestra sociedad”.-

    ¿A ustedes les extraña los males que nuestra sociedad padece?: “niños que desaparecen”, “chicas jóvenes terriblemente asesinadas”, “violaciones con ensañamiento”, “mujeres acuchilladas por sus parejas”, “padres maltratados por sus hijos”, “profesores amenazados y despreciados por sus alumnos”, “policías encubridores de gravísimos delitos”, “financieros estafadores”, “empresarios que se quedan con lo ajeno”, “robos con violencia”, “divorcios que desorientan a los hijos”, “abortos de chicas adolescentes”, “juventud adoradora del alcohol y las drogas”, “terrorismo con extorsiones y muertes”, “bandas callejeras de matones”, “políticos corruptos”, “mafias de trata de blancas”, “jueces prevaricadores”, y… pueden seguir enumerando males hasta donde quieran.

    Con lo que la juventud percibe de nuestra sociedad a través de los medios de comunicación como… “modelos de vida”, no es extraño que “después” pasen todas estas cosas.- Y para más inri, pretenden quitar los crucifijos de las escuelas y colegios, que es querer quitar los mandatos que Jesucristo nos dio para enderezar nuestras conductas, para que seamos “hombres nuevos”; y no hay nadie que nos haga ver la “gran catástrofe” a la que nuestra sociedad se encamina.- El obispo Munilla sí lo hace: con sus escritos, con sus declaraciones, con las explicaciones del Catecismo de la Iglesia Católica.-

    Si la sal se desala… ¿quién la salará?.-

    Me encantaría que todos esos “virulentos críticos” del señor obispo de San Sebastián: religiosos y teólogos, me explicasen el Catecismo de la Iglesia Católica como lo hace el obispo Munilla.-

    De los titulares y tergiversaciones que hacen los periodistas en sus periódicos, me extraña menos, porque viven de la noticia espectacular, “aunque sea mentira”.- No se si lo hacen queriendo ó sin querer, pero son muy hábiles en “recortar” frases ó pensamientos para que el titular sea “espectacular”, “monstruoso” y “escandaloso”, para que vayamos corriendo al kiosco a comprar el periódico.-

    Un columnista que llama “tarugo” al señor obispo, también ha escrito: Eso de comparar la delicada situación española con la horripilante catástrofe de Haití no es solo una mentecatez, sino una blasfemia.- (aunque dice que puede estar emitiendo un juicio temerario al criticar a monseñor).-

    Señor periodista, usted que escribe columnas que casi son “puro Evangelio”, ¿no le habrá traicionado también “ese pedestal” de tener que escribir a diario algo espectacular, sin pensar muy bien en lo que dice, para que compremos el periódico y le paguen a usted su sueldo?-

    Quiero pensar que a Munilla no le han, ó no han querido entenderle; por eso, uno de esos teólogos que quieren “crucificarle” por lo dicho en la entrevista, escribe: Para una persona que cree en Dios, lo más sagrado es la vida humana.-

    ¿No será… “LA VIDA ETERNA”… señor teólogo?, y por ende ¿la vida humana, que es sagrada para “los que creen” y para “los que no creen” en Dios? .-

    Quiero estar, en este caso, al lado del señor obispo de San Sebastián: Don José Ignacio Munilla Aguirre, porque dijo una ¡GRAN VERDAD!-

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