HALLOWEEN

Cada año, a medida que se va aproximando la festividad de Todos los Santos y el Día de Difuntos, voy recibiendo por internet advertencias sobre la mala costumbre de celebrar con los niños la “noche de las brujas” o “de los muertos” o, como la solemos conocer ahora, de “halloween”. Pero todos los que tenemos hijos pequeños sabemos que es casi imposible luchar contra algo que se ha implantado socialmente y que tiene el morbo de desafiar la muerte.

 

Por más que nuestra cultura pretenda alejar el dolor del imaginario familiar, ¿quién no tiene un ser querido que ya ha fallecido? Antes, y muchas personas lo siguen haciendo, se tenía el hábito de acudir a los cementerios a rezar, o dejar unas flores, junto a sus tumbas. Ahora ha ido ganando terreno la fiesta de “halloween”, que tiene un origen celta, el Samhain, que significa en gaélico o irlandés, fin del verano, y que desde el siglo IX, si no me equivoco, cuando San Odilón, abad de Cluny, decidió honrar a los fieles difuntos después del día de Todos los Santos el año 980, se fue imponiendo en nuestra civilización cristiana. Hasta que los católicos irlandeses afincados en Estados Unidos, a principios del siglo XX, volvieron a resucitar sus ancestrales costumbres.

 

En fin, no somos capaces de ofrecer una religión atractiva a nuestros hijos, entre otras razones, porque ha dejado de ser atractiva, ni siquiera necesaria, para muchos de nosotros. Una lástima. No se cuál será la fórmula para que la religión, y los ritos religiosos, vuelvan a recobrar su sentido antiquísimo, muy anterior a “halloween”  o  cualquier otra superstición. Ya en el Segundo libro de los Macabeos se podía leer que “mandó Juan Macabeo ofrecer sacrificios por los muertos, para que quedaran libres de sus pecados”. A lo mejor lo que habrá que hacer es leer más a menudo los libros sagrados. Es incluso interesante y atractivo. 

 

compartir delicious digg frequi google meneame technorati

Por favor deje un comentario

  1. Donatien Martinez-Labegerie opina:

    Bueno, es el precio a pagar por el mojigatismo de acusar de nacionalismo paletil a las tradiciones europeas -como a las vascas- y mantener las puertas abiertas al universalismo cosmopolita y supermoderno de la América del merchandising.

    Vd. lo ha querido, don Jorge. Sus hijos tienen lo que han elegido sus papás.

  2. Anónima opina:

    Realmente creo que el problema está más bien en la persecución que en este pais se hace a la iglesia católica y a sus costumbres. No ocurre lo mismo con otras religiones como el budismo, induismo o incluso la religión musulmana. No es extraño encontrar habitaciones de jóvenes adolescentes con budas, inciensos para ahuyentar los malos espíritus o aplaudiendo la celebración del ramadán. La tontería es la tontería, y no cabe más en la cabeza del ignorante. Yo particularmente que no soy muy religiosa, me quedo con los reyes magos, y especialmente con Melchor. Jamás he visto que mis hijas tuvieran la misma ilusión por el gordo de rojo que por estos tres personajes, con sus camellos, sus pajes, y por supuesto su estrella.

  3. Donatien Martinez-Labegerie opina:

    No se puede criticar una imposición para defender otra imposición.

    Censurar Halloween es comprensible. La misma protesta del titular de este Blog la realizan muchos en el País Vasco por traar de imponer a Melchor y sus pajes de modo excluyente, que al parecer no son compatibles con Olentzero. Pregunte, pregunte, querida anónima, en Iruna-Pamplona por cómo desde el poder político, desde la administración, se produce esa persecución de ese personaje de la tradición vasca navidena. Pregunte por cómo se pretende imponer de modo excluyente la no menos pagana tradición de los pajes y el rey favorito rubio.

    Pregunte por cuánto dinero se gasta comparativamente, en Bilbao, por los gobernantes locales para el espectáculo pagano de los reyes, los pajes y los bomberos, y por cuánto se gasta Azkuna en el de Olentzero. Sin duda se gastan más recursos, si no públicos sí privados, en Halloween que en Olentzero.

    Me pregunto qué molesta más a algunos, si Olentzero o si Halloween. Ahí etá la clave.

Deje un comentario