EL FINAL DEL CISMA ANGLICANO

No es la ordenación de mujeres como sacerdotes u obispos de la iglesia anglicana lo que resultaba más chocantes para miles y miles de fieles que, como el ex primer ministro Tony Blair, están volviendo a la casa del padre, es decir a la ortodoxia de la cátedra de Pedro. No. Creo que ha sido la consagración de homosexuales militantes para oficiar en el altar sagrado, como escribió hace unos días en “El País” Juan García Bedoya, lo que está provocando la desbandada.

                                   

Para la mayoría de personas con sentido común, resultaba chocante que una tendencia sexual se elevase a categoría de cuota para ser ordenado, nada menos, que sacerdote, es decir, guía moral y espiritual de las conciencias de los individuos. ¿Es esa la educación que queremos para nuestros hijos? Si el altar se convierte en un espectáculo carnavalesco, sea anglicano, católico o de cualquier otra confesión cristiana, como de hecho ha ocurrido en determinadas ceremonias religiosas, estaríamos volviendo a esas épocas medievales en las que las iglesias servían tanto para una misa como para una orgía de carnestolendas. Aunque al menos, entonces, se tenía conciencia de lo inadecuado de ese tipo de costumbres, al menos dentro de las iglesias.

 

El anglicanismo no fue, efectivamente, una herejía como ocurrió con el protestantismo de Lutero. De hecho cualquier católico que haya asistido a una misa anglicana, no habrá notado apenas diferencias con nuestro rito, sobre todo con el pre conciliar. Por cierto, en pocos sitios he sentido la presencia divina como en la abadía de Westminster. Por algo será que Blair, en nuestros días, o el gran cardenal Newman, el poeta de la luz hace unos ciento cincuenta años, se hicieron católicos. Lo que está sucediendo entre los anglicanos y la Iglesia de Roma es suficiente para justificar todo un papado. 

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  1. Donatien Martinez-Labegerie opina:

    Tengo que decir que estuve en un culto “hereje” en la iglesia vieja de Oudezijs Voorgburgwal, no sé si cometiendo pecado como católico (nunca he confesado esto, no fui consciente de haberlo hecho), que el oficiante era mujer, y que sentí la presencia de Dios, pues de otro modo no sé cómo pude cantar en neerlandés.

  2. Javier opina:

    Pero las estadísticas dicen que actualmente en España son más los católicos que se pasan a la Iglesia Evangélica Reformada de España (anglicanos) que al revés.
    Me pregunto que pasará cuando los seminaristas se den cuenta que estudiando a través de la prelatura que se va a crear van a poder acceder al matrimonio (tal y como permite la Biblia en 1 Timoteo 3:12) mientras que haciéndolo en un seminario normal esto les estará vetado.
    De todas maneras dudo que sean tantos los anglicanos que se pasen al catolicismo. Ya echaron las campanas al vuelo con el cardenal Newman, y al final todo quedó en agua de borrajas.
    Y quien quiera seguir un oficio anglicano en Madrid, lo tiene en la Calle Beneficiencia 18 todos los días.

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