UNA ESPERANZA LLAMADA AGUIRRE

Cuando la sombra de la duda y la sospecha de corrupción generalizada se ciernen sobre un partido político, hay que aplicar el bisturí sin contemplaciones, aunque se cometan injusticias. Esto es lo que ha hecho la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, y se espera que haga Mariano Rajoy en la calle Génova, en Valencia o donde haya una bolsa, grande o pequeña, de corrupción. No se trata de poner a nadie en evidencia sino de que cada cual cumpla con su deber. Que la mayoría de los militantes populares, y los que no lo son, crean que el partido está infectado de chorizos es demasiado importante como para andar de puntillas y con miramientos.

 

El Partido Popular debe ser, o debería ser, una alternativa de gobierno que pudiese enfrentarse a la mala gestión socialista de la crisis. Tendríamos que conocer todas y cada una de las medidas que, desde el día siguiente de ganar unas elecciones o moción de censura constructiva, propone aplicar el PP. De momento, esas medidas existirán, pero están tan mal explicadas que no sabemos cuáles son. Necesitamos saber con precisión las diez principales medidas económicas que van a servir para paliar la crisis económica; entre otras, si el PP piensa afrontar, diga lo que diga Cándido Méndez, la reforma laboral. Que este Cándido sea el gurú de nuestra economía pone los pelos de punta, dicho sea de paso. Conocer, también, las diez medidas básicas para regenerar institucionalmente nuestro país. Y si el PP piensa afrontar con decisión asuntos como la educación o el derecho a la vida.

 

Creo que Rajoy sería un buen gestor de la crisis y que es hombre prudente y ordenado, con sentido común, además. Pero que lo sea no es suficiente, también tiene que parecerlo. Y de momento lo que parece es que encubre a una serie de individuos que han utilizado el PP en beneficio propio. Se comienza aceptando un traje de “Milano” y se termina conduciendo –y estrellando- un coche “infiniti”. ¡Qué horror!

compartir delicious digg frequi google meneame technorati

Deje un comentario