CRISTIANOS Y JUDÍOS BAJO SOSPECHA

Lo del diálogo de civilizaciones es una idea que suena bien, entre otras razones porque esa asimilación de culturas –la griega por la romana, la romana por la cristiana, la cristiana por la modernidad, por ejemplo- es lo que ha hecho crecer a la humanidad. Aunque creo que es mejor hablar de diálogo entre religiones, diálogo que se ha convertido en una de las divisas del papado benedictino. Pero, ¡ay!, la tozuda realidad va, en muchas ocasiones, por otros derroteros; y por eso Benedicto XVI tuvo que alzar el otro día su voz a favor de los cristianos perseguidos, para los que pidió se reconociese sus más elementales derechos humanos y que no volviese a ocurrir esa espantosa atrocidad de la ciudad de Gorja, en el mítico Punjab –hoy Paquistán- donde se quemaron a siete cristianos.

 

Pero hay persecuciones mucho más sutiles aunque no menos peligrosas. En Turquía, sin ir más lejos, uno de los bastiones de la OTAN y firme candidato a formar parte de la Unión Europea, no se queman cristianos o judíos, por supuesto. Pero con todas las personas con las que he hablado en estos días que acabo de pasar allí -católicos, ortodoxos o judíos- me cuentan sus dificultades en la práctica de la religión, y como en Izmir, la antigua Esmirna, una de las ciudades más occidentalizadas de Turquía, hay familias católicas enteras que se han convertido formalmente al Islam aunque siguen con sus prácticas cristianas en la más estricta intimidad.

 

Y los antiguos judíos sefarditas, españoles como nosotros que han conservado el judeo español o ladino a lo largo de los últimos quinientos años y que todavía siguen firmando sus contratos matrimoniales –ketubás- con arreglo a las leyes de Castilla, son ya una reliquia histórica en trance de extinción. Mientras el Islam siga influido por la brutal interpretación wahabí procedente de Arabia Saudita, por más espíritu dialogante que tengamos, nos toparemos con un muro difícil de derribar.

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  1. alejandro opina:

    Habrá que ser optimistas, aunque con los islamistas ya se sabe, un muro de incultura e intolerancia enorme, enorme.

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