PACTAR CON LOS NACIONALISTAS

Ahora parece que el PP está ansioso por llegar a acuerdos con los partidos nacionalistas, esencialmente con CiU. Muy pronto se olvidan las ofensas en política y parece lejana esa fanfarronada de Más de firmar ante notario que no pactarían con los populares. A medida que el gobierno, de manera desesperada, va echando porquería sobre el PP, el partido conservador se va consolidando y comienza a no ser descabellado que sea una alternativa real de gobierno en las próximas elecciones generales. Pero, ¿cuál será el precio que habrá que pagar? ¿Es posible volver a reeditar los acuerdos que firmó Aznar con los partidos nacionalistas en 1996? ¿Qué podría pactarse con CiU como no fuese la disolución del PP en Cataluña y su asimilación por Unió?

 

Con muy buen criterio, Alejo Vidal Quadras ha alzado su voz, muy bien sentada en la vicepresidencia del Parlamento Europeo, y ha dicho que sería un grave error pactar con los partidos nacionalistas para poder gobernar. Ha recordado que esa serie de pactos en cadena, primero por los socialistas en 1993 y luego por los populares en 1996, han traído consigo la práctica disolución de la Constitución y la formación de un Estado irreconocible como nación. Gabriel Cisneros lo llamaba el Estado Frankestein. También es cierto, por otro lado, que ni Cisneros ni Vidal Quadras fueron santos de la devoción (política, por supuesto) marianista.

 

Habrá que estar atentos al resultado de la sentencia que sobre el Estatuto catalán pronuncie algún día el Tribunal Constitucional. De ese pastel dependerá, en suma, el futuro de la viabilidad de la Constitución. Pero, en cualquier caso, si queremos que España pueda consolidarse como una nación culturalmente poderosa e influyente en la Unión Europea e Hispanoamérica, habrá que ir pensando en acuerdos entre los dos partidos nacionales, PSOE y PP, para que no sigan siendo las manos fiduciarias nacionalistas las que señalen el rumbo de la política.     

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  1. Donatien Martinez-Labegerie opina:

    Está muy bien, pero por no seguir otorgando a las manos fiduciarias “nacionalistas” el rumbo oficialmente no se impide que a esta hora, en San Sebastián, el conflicto político se esté traduciendo en altercados, como de costumbre, como cuando el PP y el PSOE no estaban en Ajuria Enea, donde se han celebrado cien días de legislatura con un esperanzador resultado: tres muertos.

    Seguimos donde estábamos.

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