DÍAS DE NAVEGACIÓN

Como la mayoría de los profesionales, estoy de vacaciones. Soy un afortunado: navego ahora por aguas del Egeo, de isla en isla, recalando en alguna de las plazas paulinas, por estos lugares que fueron la cuna de nuestra civilización. He aprovechado el tiempo y, para estar al día, acabo de zamparme la serie Milenium, divertidas novelas de intriga que te transportan a un mundo cruel, morboso, alcohólico, criminal, brutal con las mujeres y, sin embargo, atractivo, quizás, por sus gélidos sentimientos que aparecen, con ternura compulsiva, de vez en cuando. Siempre acompañados de una taza de café y, a lo sumo, de comida basura.

 

Todo lo que ahí se describe, con rapidez, es irreal, aunque, trozo a trozo, pueda tener credibilidad. Un poco harto, he cambiado los “fast books” por esa literatura que te acaricia la piel y que es capaz de transportarte a unos mundos con los que es posible, todavía, soñar. Hago una nueva lectura de “El espejo del mar”, los recuerdos e impresiones que Joseph Conrad dejó plasmados en 1906 sobre su experiencia de navegante, obra magistralmente traducida del ingles –The Mirror of the Sea- por Javier Marías en “Hiparión”. “Más allá de la línea del horizonte marino el mundo no existía para mí con tanta certidumbre como no existe para los místicos que se refugian en las cumbres de altas montañas”.

                                                                                                      

Son, pues, días de navegación exterior, física, de Mármaris a Rodas; y de la isla de los caballeros a Fethiye, donde desembarcamos para contemplar, maravillados, las tumbas licias que penden de las rocas. Y son días de navegación interior, cuando al atardecer las creencias se consolidan acostadas en la eternidad, y el bienestar nos roza, como la suave brisa, ofreciéndonos certeza y convicción. Dios, tan útil en la tribulación, nos muestra, también, la belleza interior. ¡Más allá del horizonte marino!

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  1. Donatien Martinez-Labegerie opina:

    No se siente mal acudiendo a navegar a las islas griegas en lugar de a las baleares, ahora que hata Plácido Domingo ofrece conciertos en Palma?

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