EL TRIBUNAL EUROPEO DE DERECHOS HUMANOS CONFIRMA LA CONDENA DEL ALCALDE DE SECLIN QUE INCITÓ AL BOICOT DE PRODUCTOS ISRAELÍES

El alcalde, Jean-Claude Fernand Willem solicitó el amparo del Tribunal Europeo de Derechos Humanos ante la condena, confirmada por la “Cour de Casation” –el equivalente a nuestro Tribunal Supremo- por incitar a comportamientos discriminatorios cuando pidió el boicot contra los productos israelíes, especialmente el zumo de frutas, por la conducta “antidemocrática” de Sharon, “qui est coupable d´atrocités, qui ne respecte aucune décision de l´ONU et continue à massacrer” (sic). Con muy buen criterio, el Tribunal Europeo, que tampoco confunde la alta política con el zumo de frutas, ha considerado que la decisión de la “Cour de Casation” no ha violado el artículo 10 de la Convención que se refiere al derecho que tiene cualquier persona a la libertad de expresión.

                                      

El Tribunal Europeo de derechos Humanos hace suyos los argumentos que utilizó el tribunal de casación francés para confirmar la condena de este alcalde militante: sus declaraciones sobrepasan lo que es la manifestación de una opinión para convertirse en una provocación a la discriminación. Es decir, dice el TEDH, el tal alcalde fue condenado por incitar a la comisión de un acto discriminatorio y no por sus opiniones. “En efecto -dice la Sentencia- el demandante no se contentó en denunciar la política llevada a cabo por Ariel Sharon, sino que fue más lejos: anunció un boicot contra productos alimenticios israelíes” La sentencia concluye, de forma clara y contundente: “Al margen de sus opiniones políticas, por las que no fue perseguido ni sancionado, que entran en el campo de su libertad de expresión, el demandante apeló a que los servicios municipales colaborasen en un acto positivo de discriminación”.

                                                                                                                

La sentencia del Tribunal –“Willem c. Francia”, nº 10883/05, de 16 de julio de este año- es clara y coloca las cosas en su sitio. No todo vale en política, y menos cuando se ocupa un cargo de la importancia e influencia de una alcaldía. Yo creo que en España, si analizásemos las barbaridades que sobre Israel se dicen en los ayuntamientos o desde cargos políticos de responsabilidad de la izquierda, no sobre tal o cual política, sino incitando a la discriminación y al antisemitismo, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos no daría abasto con las demandas.

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