LOS OBISPOS VASCOS PIDEN PERDÓN

A mi me parece muy bien que los obispos vascos pidan perdón por el silencio que sus antecesores guardaron durante y después de la Guerra Civil por el fusilamiento de 14 sacerdotes ejecutados por las tropas franquistas y que murieron, según se decía en la época de la “oprobiosa”, por pasar información al enemigo. Yo nunca me creí esa excusa y, más bien, la razón habría que buscarla en el apoyo al gobierno legítimo de la República por el gobierno vasco del PNV, entonces católico a machamartillo. También hubo otros fusilados por Franco, profundamente católicos, como Carrasco i Formiguera y nadie de la Iglesia ha pedido perdón. Pero, ¿tienen algo que ver los actuales obispos vascos, más parecidos a los curas fusilados, con los silenciosos de entonces?

 

Con un poco de suerte, los nietos –en sentido figurado- de los actuales obispos vascos, pedirán perdón, también, por su ambigüedad y equidistancia ante los crímenes de ETA. Efectivamente, el episcopado vasco ha sido siempre un episcopado asustadizo y que no ha sabido muy bien qué postura tomar frente al terrorismo, quizás porque hubo un flujo de sacerdotes que entraban y salían, en una u otra dirección, de los seminarios a la lucha armada o viceversa. Ahora, después de tanto trasiego, prácticamente ya no hay vascos en los seminarios, o muy pocos. El País Vasco se está convirtiendo en un país de misión. En muchos casos, son sacerdotes y religiosos africanos o asiáticos quienes preparan a los niños en las catequesis. Las huchas del Domund, pronto llevaran chapela.

 

El otro día, en un seminario sobre la Shoah en Paris, un catalán asesor de Montilla en asuntos religiosos –no podía ser de otro modo- pretendió establecer comparaciones entre el arrepentimiento del episcopado francés en 1997 por su silencio culpable ante el Holocausto en el que murieron decenas de miles de judíos franceses, y el silencio de los obispos españoles ante el franquismo que, mírese por donde se quiera, rescató a la Iglesia de la aniquilación. A mi todo esto no me parece muy serio.

 

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  1. Paolo opina:

    A mi tampoco. Pero yo quiero expresar que aquellos sacerdotes y religiosos se involucraron personalmente en la guerra, en 1936 y 1937 el frente del Norte estaba en plena contienda. Un 8 de Julio de 1937 José María de Areílza pronunciaba un discurso en el recién liberado Bilbao …

    “Es la Villa entera que viene a deciros fervorosamente «gracias». La Villa entera de Bilbao, sometida durante once meses a la más abominable de las tiranías que conocieron los tiempos, porque no se sabía qué repugnaba más en ella: si la ferocidad criminal de los rojos, con todo su estigma de barbarie asiática, o la hipocresía refinada de los nacionalistas vascos, con toda su corte farisea de sotanas y agua bendita. No se sabe qué espectáculo era más bajo y denigrante para nuestro pueblo: si ver a sus hombres representativos, asesinados, en las cárceles y en los barcos, o el contemplar al día siguiente de la matanza cómo el Presidente Aguirre, rodeado de los Consejeros de su Partido, se dirigía solemnemente a oír misa para engañar al pueblo religioso y sembrar la confusión en las conciencias.”

    La confusión de las conciencias continua; continua causando repulsión una iglesia que pide perdón por unos hechos que ya nadie recuerda sin esfuerzo y calla ante escándalos que atormentan a un buen número de vascos perseguidos por terroristas que en más de una ocasión descansan en sagrado. El obispo de Bilbao ha querido rendir homenaje a unos religiosos y sacerdotes fusilados hace más de setenta años, tendrá tiempo para ello, el mismo tiempo que jamás encontró para apoyar al párroco de Maruri. Yo tampoco quiero guardar silencio, nunca lo he guardado.

  2. ongietor opina:

    Efectivamente, el 36 y 37 se supone que fue en guerra, y que en Vascongadas mandaban los “”legítimos”", así que, o los 14 estaban en el exilio, o que lo expliquen algo más. ¿Aquello que dicen de los pactos secretos de Aguirre con los “”rebeldes”" tiene algo que ver?

  3. felix opina:

    Sinceramente era ya hora que la Iglesia respondiera a este clamor popular de recuperar la memoria de aquellos otros católicos y españoles que apoyaron al gobierno legítimo de España (el de la república se entiende). Además de pedir perdón una forma, pienso yo, de reestablecer su dignidad sería promover a Beatos a estos otros “martires” de la Guerra, de esta forma el equilibrio de mártires republicanos y “nacionales” contentaría a todos los católicos, piensen lo que piensen, apoyen al partido que apoyen, sigan una u otras ideologías. Es la esencia de la democracia, el consenso, el respeto y la dignidad de las personas.

    Siempre he dicho que en la guerra además de matarse entre hermanos se mataron entre católicos de derecho y de hecho. me explico. En 1936 toda la población estaba bautizada, por tanto inscrita en los libros de bautismo de la Iglesia; por tanto miembros de la comunidad parroquial, miembro de la Iglesia en definitiva. Por tanto por derecho canónico eran católicos de los pies a la cabeza. La Iglesia guiada más por la ideología y fuerza militar de los sublevados abandonó literalmente a sus feligreses y lo que es peor consintió las ejecuciones y apoyó a los golpistas.

    también es cierto que en las filas republicanas había muchos creyentes y buenos cristianos, que de forma clandestina o abierta proclamaban sus creencias. El ateismo de estado nunca se impuso en la República, dado que esta aun siendo laica, establecía la libertad religiosa y de cultos. En algunos casos el estar en el bando republicano dio alas al desarrollo de nuevas formas eclesiales y doctrinales más abiertas y en franca oposición al clero oficial tildado de fascista.

    En líneas generales Me parece bien apostar por sacar a la luz la verdad del catolicismo en España en la preguerra y guerra porque se han cometido muchas injusticias. En el bando republicano había también buenos cristianos y devotos católicos. Una cosa es atacar al clero (anticlericalismo) y otra rechazar las doctrinas cristianas. El amor a Dios y a los demás lo lleva uno dentro. la procesión va por dentro.

  4. JTrias opina:

    Felix: A mi me parece bien su comentario, pero debo recordarle que la beatitúd o la santidad no es una cuestión de “equilibrios”. ¿Murieron estos 14 sacerdotes a causa de su fe? Probablemente, no. Murieron por una injusticia pero no a causa de la fe. Habrá que levantarles un monumento, si se quiere, pero elevarles a los altares es otra cosa.

  5. Donatien Martinez-Labegerie opina:

    Le recomiendo, ya que tanto escribe del País Vasco, que viaje Vd. a él. Vaya a una misa en vasco el próximo domingo, por ejemplo. A Azpeitia, al santuario de Inigo de Loiola, sin ir más lejos. Verá que hay casi tantos hombres como mujeres, algo que no sucede de igual modo en su Espana rojigualda. Viaje y cúrese, hombre.

    Gora Euskal Herria askatuta.

  6. JTrias opina:

    Donatien: He aprobado la inclusión de su comentario en mi blog, con ese grito deseperado final que delata su catadura moral. Es la demostración más clara de la ignorancia. Mi España, como usted dice, no lo olvide, surgió de los vascones que fueron poblando lo que hoy es el norte de Castilla. E Ignacio de Loyola, o Íñigo de Loiola, como usted escribe, “tanto monta”, es un santo esencialmente español. Y universal. En cualquier caso, gracias por leer mi blog.

  7. Donatien Martinez-Labegerie opina:

    No quisiera mantener un chat que aburriría probablemente a otros lectores, pero siguiendo su tesis sobre la ignarancia, le recomiendo, además de que viaje, que aprenda nociones de vascuence: “Gora Euskal Herria askatuta” significa “Viva Vasconia libre”, nada más. No es un grito guerrero, terrorista ni nada parecido, sino de afección sentimental.

    He de suponer que si para Vd. ese sintagma es inmoral es porque piensa que la idea del “Viva Espana”, con lo que históricamente ha supuesto (y que hasa hoy sigue excluyendo el “Viva Vasconia libre”), es un valor moral. A partir de ahí, don Jorge, de considerar sentimientos o tendencias políticas como categorías morales o inmorales al totalitarismo hay un milímetro.

    Naturalmente seguiré leyendo su Blog invariablemente.

  8. Paloma opina:

    Al Sr. Trías le invito también yo a que venga al País Vasco y asista a una misa en euskera… Ya lo siento, pero ocho viejucas y viejucos, sí, muy paritarios que somos los católicos vascos, pero en román paladino, cuatro gatos. En las misas en castellano somos algunos más, incluso se ve algunas familias jóvenes, depende a la iglesia a la que vayas. En resumen, que si San Ignacio bajara o bajaría a Azpeitia o a San Sebastián y viera lo vacías que están las iglesias y la edad de los curas…

  9. Donatien Martinez-Labegerie opina:

    Bueno, en esencia yo diría que Inigo, el del barrio azpeitiarra de Loiola, era vasco indudablemente. Hablaba muy bien latín, espanol, francés y probablemente algo de italiano y quechua, así como griego, pero su lengua, con la que se comunicó con su familia y vecinos o con Francisco Jaso Azpilikueta (de Xabier, Nafarroa) era el vasco.

    Castellano por adscripción foral eqüeprincipal, por guipuzcoano, y ciertamente por simpatía política -sin duda inconsciente, pues no pretendía ser un traidor a su patria vasca con seguridad- por estar en el partido onazino, sus actos, como su lucha en la ciudadela de Pamplona (donde resultó cojo) defendiendo al ocupante castellano fortificado en ella contra el intento de recuperación de su soberanía por los navarros -entre quienes estaba su amigo y jesuita también Francisco Jaso, el del castillo de Javier, avalan que para la historia pueda ser tildado de “espanol”, como hace el sr. Trias.

    Pero no olvide a Jaso Azpilikueta, luego San Francisco Javier, militante del partido agramontés (la versión ganboina en el viejo Estado vascón): siempre rechazó convertirse en espanol pese a anexión de Navarra. En sus viajes por el Lejano Oriente lo quería dejar bien claro, y prefería identificarse como portugués en aquellas costas donde Portugal ya tenía presencia, antes que tener que decir que era súbdito de Espana.

    Pero no, no era portugués como bien él sabía. Era navarro, era vasco. Las esencias. Otro tema apasionante.

  10. JTrias opina:

    A mi me gusta tender puentes, más que destruirlos. Quizás porque fui educado en un colegio de jesuítas donde, por cierto, no sólo no me metieron jamás la mano sino que se respetaban con escrupuloso cuidado los derechos de los alumnos. Bueno, pues quizás todos los que nos hemos metido en este foro, por encima de vascos o españoles o navarros, creemos en la saludable universalidad de la Iglesia que, como diría ese gran viajero que fue Pablo de Tarso, rabino judíao, por cierto, no es de fulanito ni de meganito, sino de y para la humanidad entera. Gracias, una vez más por los comentarios, coincidamos o no. Gracias, de verdad.

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