ESPAÑA Y GUINEA ECUATORIAL

Hoy comienza la visita del ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, acompañado de una delegación de diputados, senadores y empresarios, a Guinea Ecuatorial, el territorio subsahariano, continental e isleño, que fue parte de España. Servirá, sin duda, para que los españoles puedan conocer sobre el terreno el imparable desarrollo económico que ha transformado ese país y que lo está convirtiendo en uno de los más prósperos de África. Moratinos impulsó una transformación en nuestras relaciones con África a través del Primer Plan África (2006-2009), y desde su aprobación hace un par de meses por el Consejo de Ministros del Segundo, que abarca hasta el año 2012. En este plan, la posición de la República de Guinea Ecuatorial es clave, pues sus habitantes fueron -y, en cierta medida, se siguen considerando- españoles.
Guinea Ecuatorial es el único territorio de habla española de África, que había sido colonia, primero, y después dos provincias de España, hasta que en 1969, Manuel Fraga Iribarne, en nombre de nuestro país, les llevó la independencia. Fraga vuelve, hoy, tras cuarenta años, a Guinea Ecuatorial con la delegación española. Los guineanos, tan mal comprendidos en España, deberían sentirse orgullosos de su país y del desarrollo sostenible que, desde hace unos años, están disfrutando. Mientras Gabón, con la ayuda de Francia, se ha comido todas sus reservas petrolíferas y en el país no ha quedado casi nada de esa riqueza, en Guinea Ecuatorial, desde que comenzaron a explotarse sus inmensas riquezas petroleras y de gas, se han hecho, y se siguen haciendo, importantísimas inversiones en infraestructuras.
Recuerdo con qué orgullo, quien durante 18 años fue ministro de Minas y responsable de la explotación del petróleo y gas de Guinea, Juan Oló Mba, mostraba a unos españoles, entre quienes me encontraba, invitados por el presidente Obiang y acompañados por el entonces embajador guineano en España, y hoy primer ministro, Milam Tang, la frontera entre Gabón y Guinea Ecuatorial en el Continente: una carretera perfectamente asfaltada en Guinea, una pista de tierra polvorienta al otro lado de la barrera gabonesa.
En Guinea pueden mejorar muchas cosas, pero el cambio habido desde el golpe patriótico de Obiang en 1979, ha sido descomunal. José María Martín Quemada, consejero del Banco de España, escribió un interesante documento -«Guinea Ecuatorial: de la política económica a la política de hidrocarburos»- publicado por el Real Instituto Elcano, en el que afirmaba que Guinea estaba en un delicado momento debido al exceso de especialización de sus ingresos petroleros. Sostenía que si esos ingresos se aplicaban en programas transparentes y eficaces podrían transformar el país en pocos años. Los empresarios que acompañan al ministro español de Asuntos Exteriores, podrán darse cuenta de la transformación radical de esta nación africana e hispana.
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