BUSTO: UN JESUÍTA ILUSTRADO

Y, de repente, se alzó el metal de voz de un jesuita, el padre José Ramón Busto, Rector de la Universidad Pontificia Comillas, entre los más de mil asistentes que asistíamos a la graduación de nuestros hijos. Nos olvidamos del calor, levantamos la cabeza como para oír mejor, y un silencio de consagración inundó la inmensa carpa, al escuchar su apelación “al compromiso con los valores que nos hacen ser y sentirnos hombres para los demás y con los demás y al cultivo de la dimensión trascendente del ser humano que se abre a la fe en Dios y al compromiso con los otros, más allá de lo que las leyes y la razón nos exigirían: lo que trasciende toda sabiduría, el amor cristiano”.

 

La casualidad hizo que al cabo de un par de semanas coincidiese con este jesuita ilustrado en el seminario que sobre la Soah había organizado en París la Casa Sefarad-Israel, el Centro de Estudios Judeo-Cristianos y Yahad-In Unum, la organización que dirige el padre Patrick Desvois, y pudiese disfrutar de sus precisas y preciosas intervenciones. Herederos de esa tradición culta, universalista y crítica iniciada por Ignacio de Loyola, los jesuitas, de la sabia mano de Pedro Arrupe, vivieron, como nos pasó a tantos otros, una verdadera catarsis con el Concilio Vaticano II. Pasados los años, las aguas van volviendo a su renovado cauce y, también, a nuevos canales de entendimiento, de cuya construcción los jesuitas son maestros, que nos llevan a otros ríos.

 

Vuelvo al acto de la graduación. Estos son los valores que transmite esta centenaria universidad católica, y que recordó el padre Busto: “El hombre sólo puede alcanzar (la verdad) desde una actitud humilde de búsqueda y de renuncia propia. Porque reconocer la verdad en el otro exige no sólo respeto y tolerancia sino también amor, mientras que los intereses egoístas nos ocultan la verdad”.

 

 

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