EL ASALTO A LA JUSTICIA

José Luis Requero, que ha sido vocal del Consejo General del Poder Judicial y es magistrado, acaba de publicar un libro esencial si se quieren entender cuáles son los males, endémicos, que aquejan a la justicia española “El asalto a la justicia” (Ciudadela). Una intuición que yo tenía desde hace tiempo, la he visto confirmada después de la atenta lectura de estas apretadas, bien escritas e intensas páginas: la misma estructura de la justicia franquista pervive con una constitución democrática; y las instituciones nuevas no han sido capaces de responder a las exigencias del mandato constitucional. Si durante la dictadura era el gobierno, a través del Ministro de Justicia de turno, el que controlaba, o intentaba controlar, a los jueces, con la Constitución ese control, idéntico, se ha “democratizado”, y ahora son los partidos políticos quienes desarrollan esa espuria perversa y antidemocrática función que infecta el estado de derecho.

 

Coincido con Requero en su juicio sobre la cuestión de la huelga de jueces: resulta algo insólito; pero como afirma, “parte” de las causas que llevaron a la huelga tiene su origen en el propósito de prescindir del juez en la organización del juzgado o tribunal, aunque no deja de ser juez cuando ejerce la jurisdicción. Efectivamente, “parte”. El todo reside, quizás, en unos sueldos muy bajos si se compara con la responsabilidad que tienen, unido a un sistema de trabajo impracticable en este siglo XXI.

 

La falta de respeto hacia la justicia queda ejemplificada, como denuncia Requero, en la designación de un delincuente como vocal del Consejo o de un notario sancionado. (Cosas de CiU ambas tropelías). El diagnóstico resulta, en ocasiones, desolador. Que España cuente con un sistema informático muy eficaz para recaudar los ingresos del Estado y que, en cambio, los juzgados, en ocasiones, se manejen como en el siglo XIX, es la demostración más palpable del nulo interés que han tenido los gobiernos, cualquier gobierno, por resolver el problema.

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  1. ciudadana opina:

    Mire vd.: con cualesquiera estructuras u oficinas que se puedan imaginar, con cualesquiera leyes procesales (y diversas las hay en Europa) la media de jueces en Europa por 100.000 habitantes es de 20 y aquí no llegamos a los 10. Hay millones de asuntos cada año y sólo 4.500 jueces aprox. en total (desde el de partido único hasta el del Tribunal Supremo) para resolverlos; de ellos, algo más de 3.500 en primera instancia. Y esa es la razón de la huelga de los Jueces: ni trabajando 24 horas al día podrían ofrecer una Justicia decente con ese número de Jueces; la mayoría trabaja unas 10 horas diarias de trabajo efectivo sin que eso solucione nada, y encima les hacen responsables de un sistema sobre cuya estructura y medios (y número de Jueces) no pueden decidir, y cuando pasa algo, los responsables de que haya el número suficiente de Jueces y Juzgados, de Médicos y Hospitales, de maestros y Escuelas… identifican a Jueces con Juzgados (lo que no hacen con los médicos, ni con los maestros, ni con los policías, ni con los demás funcionarios…) y les hacen responsables del caótico “funcionamiento normal” de la Justicia. Y sí, me refiero a las causas del llamado “caso Tirado”, en el que se ha sancionado al Juez porque un funcionario no proveyó un escrito en el que se comunicaba un resultadon negativo de averiguación de paradero, documento que en ningún juzgado de España “sigue” un Juez de lo Penal, que ya tiene bastante con pasarse tres mañanas semanales metido en la Sala pasando entre 15 y 20 juicios, poner entre 15 y 20 sentencias, resolver los recursos, atender a quien quiera verle -si hay hueco entre todo esto-, firmar los centenares de resoluciones de trámite (entre otros proveídos de ese tipo, que resulta IMPOSIBLE revisar adecuadamente no ya cuando no se presentan a la firma, sino incluso cuando se presentan) y resolver las consultas de los funcionarios sobre lo que no sáben cómo preparar del trámite (pisando las terribles arenas movedizas de lo que los funcionarios “creen saber hacer” y no preguntan, que es lo peor, sin duda, del trabajo del Juzgado, lo que se firma sin que el funcionario haya preguntado). Ahí tiene vd. las causas de la huelga del 18 F, unidas a la falta de independencia de nuestro órgano de gobierno: en que hay muchas más causas por juez de las que cualquier juez, por bueno y trabajador que sea, puede no ya tramitar y revisar o ejecutar, sino ni siquiera resolver definitivamente.

  2. Secre opina:

    Los secretarios judiciales ni los jueces podemos ordenar nada a los funcionarios. En 2003 se le quita al juez la “superior dirección” del Juzgado y se deja al secretario como mero “responsable funcional” por culpa de los sindicatos de funcionarios dejaron los juzgados sin dirección. Ante un incumplimiento de un funcionario lo que queda es dar noticia a la comunidad autónoma, que no hace nada por miedo a esos mismos sindicatos. Los juzgados parecen patios de colegio donde los funcionarios son como niños irresponsables de lo que hacen y los únicos que responden son el secretario y, en menor medida (véase caso Gálvez) y aunque parezca mentira el Juez. Lo que es extraño es que la justicia no esté aún más hundida.

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