EL SASTRE DE ETA DESCUBRE LAS MEDIDAS

Alfonso Sastre, colaborador de la banda terrorista ETA autor, por lo menos intelectual, o encubridor de uno de los más horribles atentados que se han producido en España –el de la calle del Correo- ha mostrado, otra vez, su verdadera cara, su cara dura e insensible: o negociamos con ETA o habrá mucho dolor.

 

ETA está acabada, es ya una excrecencia del nacionalismo vasco, que pervivió durante los largos años de Ibarretxe, porque era alimentada, de una u otra manera, por el gobierno Vasco. En política, como en la delincuencia, la participación no sólo se produce por acción, sino, también, por omisión. Pero con el último atentado, por más que nos advierta el sastre de ETA –Alfonso Sastre- del dolor que provocará si se sigue acorralándolos, los terroristas han conseguido el efecto contrario al que perseguían. Han provocado dolor, desde luego, pero se han estrellado, una vez más, contra el muro del valor.

 

El valor que el comisario Puelles ha demostrado a lo largo de tantos años, ahorrando sufrimiento a tantas y tantas familias vascas que dejaron de ser extorsionadas gracias a sus eficaces detenciones, le han convertido, a los ojos de la socieda en un gudari, como recordó su hermano, en un héroe. La lección de dignidad y de entereza de la viuda, flanqueada por sus dos hijos y abrazada a la bandera de España, es una lección, una nueva lección para todos y una imagen indeseada para ETA.

 

Es probable que haya más muertos en el País Vasco –ya lo ha advertido el sastre de ETA- o fuera de ese territorio autónomo. Pero al menos hoy, desde sus instituciones se escucha, y el pueblo siente, una verdadera repulsa y la cercanía de sus gobernantes. Lo mismo puede decirse del obispo Blázquez –el “tal” Blázquez, en boca de Arzalluz- que, a diferencia de alguno de sus compañeros de episcopado vasco, es inequívoco y claro a la hora de condenar. Desde luego, el panorama del País Vasco y el de España, si el gobierno no flaquea, ha dado un giro de 180 grados desde las elecciones últimas.

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  1. Beatriz opina:

    La valentía de las víctimas de esos asesinos contrasta con la cobardía de los políticos que carecen del valor suficiente para exterminar a esa banda de criminales.Dan órdenes de dejarles en paz , en vez de lo contrario.A ver si de una vez se topan con una viuda que pueda prescindir de los premios póstumos y que los eche del funeral de su marido , por encubridores y responsables de la pervivencia de E.T.A..Quizás entonces dejarían de reirse del voto y de fotografiarse muy compungidos en los funerales

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