EL PAPA Y LOS ABUSOS SEXUALES

Poco eco ha tenido la enérgica repulsa de Benedicto XVI sobre los abusos sexuales cometidos contra más de 35.000 niños que, durante varios años, padecieron en colegios de religiosos irlandeses. El Papa ha mostrado, no sólo su repulsa, sino su repugnancia y horror. Pero esto no es noticia, como tampoco lo es la descomunal ayuda humanitaria de la Iglesia Católica, esparcida por los cinco continentes.

Lo de Irlanda, en cualquier caso, no ha sido una anécdota y Benedicto XVI nos invita a reflexionar sobre las causas que han hecho posible situaciones aberrantes como esa. “Sentimos vergüenza, estamos humillados y pedimos perdón”, ha dicho, también, la Conferencia Episcopal irlandesa, y el caso está en manos de la justicia. Pero lo que ha quedado ha sido el escándalo y el rechazo hacia la Iglesia Católica, no la repulsa que, desde la propia Iglesia, se ha hecho de los abusos. Todo esto debería hacernos pensar en cuestiones que, según como se traten, son temas tabúes. Por ejemplo, la cuestión de la homosexualidad y su lado sórdido, no sólo esa actitud buenista y “gay” de salir del armario. Y que, a veces, la religión y la Iglesia han sabido acoger, con enorme afecto y sin escándalo, a mucha gente que decantó su tendencia sexual hacia la espiritualidad. ¿Acaso no es eso, también, otra faceta de la virtud?

Cuando visité en el museo del Prado la espléndida muestra sobre Bacon, me di cuenta de muchas cosas que no me gustan de nosotros mismos, tampoco le gustaban a Bacon. A veces el sexo nos traiciona o no sabemos dominarlo. La religión puede ser un cauce de tranquilidad pero nunca de perversión. Benedicto XVI, como en tantos otros aspectos de la vida, nos invita a la reflexión, también de estos temas complejos y en ocasiones escabrosos, a través de la fe y la razón.

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  1. Thomas J. Hennigan opina:

    He visto su columna en ABC y aquí. Considero que sus apreciaciones acerca del abuso sexual en Irlanda están basadas en hechos equivocados o en una lectura equivocada de los mismos. Probablemente no se ha tomado la molestia de examinar los hechos con detenimiento. Los casos de abusos sexuales fueron 134 a lo largo de varios décadas. Es cierto que un caso es demasiado. La comisión que publicó el informe utilizaba una definicón my amplia de abuso. Los culpables fueron religiosos (no sacerdotes) y religiosas principalmente de dos congregaciones, las Sisters of Mercy y los Hermanos de las Escuelas Cristianas. Ésta útima congregación fundada en Irlanda en el siglo XIX y que llevaba buena parte de la educación secundaria. En el caso de las religiosas no se trataba de abusos sexuales. Los abusos sexuales eran principalmente de los religiosos, no de las religiosas. Yo soy sacerdote irlandés y puedo decir que pegar a los niños, humilarlos era una práctica universalmente aceptada no solamente en Irlanda a lo largo de al menos dos milenios. Los niños romanos de tiempo de Jesús sufrían tal suerte. San Agustín se refiera a como lo pegaban cuando estudiaba griego. A nadie, ni padres de los niños, ni polítios, repito adie se quejaba. La regla universal era “la letra con sangre entra”. Lamentablemente, contrariamente a la hipcoresía de muchos que se rasgan las vertiduras, el abuso sexual de niños no es algo restringido a sacerdots o religiosos católicos, sino común en toda la sociedad. Es lamentbale lo que ha ocurrido en Irlanda, pero hay que colocarlo dentro de un contexto adecaudo y no tomar todo lo que llaman abuso como abuso sexual. No intento minimizar los hechos, sino aclarar.

  2. Moreno opina:

    Gracias, Sr. Hennigan

    No me cabe duda de que muchos padres que lleven a sus hijos a colegios religiosos respirarán tranquilos tras sus explicaciones.

  3. Alejandro opina:

    He oído en alguna ocasión en referencia a los hechos acontecidos en Irlanda que creer en la iglesia es defender los abusos sexuales y eso es algo que me deja asombrado, pero el problema es que gracias a esta desgracia de los abusos los detractores de la fe tienen un filón importante para dar rienda suelta al menosprecio hacia la iglesia, hacia esa institución de paz, de amor y llena de virtud incapaz del más mínimo daño hacía el ser humano, ya que ha sido el propio ser humano el causante de semejante acto vil y despreciable, por favor, no juzguemos el amor y la Fe de la iglesia y si al ser humano pecador.

  4. Julio Larrea opina:

    Es muy doloroso todo este tema. Lo siento mucho. Gracias a todos por el artículo y la aclaración. Creo que la Iglesia está dando pasos importantes para erradicar estas aberraciones, que no son tan numerosas como el gran número, inmenso, de sacerdotes, religiosos files y santos. La obra social de la Iglesia es incomensurable.

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