UN RESBALON MUY CARO

La Sala de lo Contencioso del Tribunal Supremo acaba de condenar a Aeropuertos Nacionales (AENA) por el accidente sufrido por una señora al caerse en un “finger” resbaladizo de la terminal de un aeropuerto nacional debido a su deficiente mantenimiento. Sentencia de 31 de marzo de este año y ponencia del magistrado Octavio Juan Herrero Pina. El resbalón le va a costar en concepto de responsabilidad patrimonial a la administración aeroportuaria la nada despreciable suma de 100.534,30 € más otras cantidades adicionales menores.

Pero una vez leídos los hechos, compruebo que la Sala ha sido un poco tacaña. La accidentada era una bailadora de flamenco y le quedaron secuelas irreversibles que le han afectado al normal desenvolvimiento de su trabajo. Y se demostró a lo largo del procedimiento que el resbalón y la monumental caída se debió a la escasa adherencia del suelo al encontrarse el “finger” mojado. Aena reconoció los hechos en los términos siguientes: “en cuanto al pavimento del túnel fijo del T1 en el cual su representada sufrió el incidente, le informo de que han sido sustituidas esas pasarelas, y por tanto el tipo de pavimento de que disponían, con lo que esperamos que no vuelvan a repetirse sucesos como el que nos ocupa”.

A mi juicio la sentencia se enreda cuando trata de precisar la cantidad derivada del lucro cesante y argumenta que, quizás, la representación de la bailadora flamenca no precisó con demasiada exactitud cuál había sido el perjuicio. En Estados Unidos la indemnización habría sido millonaria y el “finger” jamás habría vuelto a estar resbaladizo. En cualquier caso, aunque poco a poco, vamos avanzando en las cuestiones indemnizatorias.

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