GARZÓN EN LA PICOTA

El Auto que acabamos de conocer de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, del que ha sido ponente el magistrado Adolfo Prego de Oliver, que admite a trámite la querella interpuesta por el Sindicato de Funcionarios Manos Limpias contra el juez Garzón por un presunto delito de prevaricación que se habría cometido en las resoluciones dictadas por el juez Central número 5 de la Audiencia Nacional en el escabroso asunto de las fosas del franquismo, me produce una mezcla de sentimientos que voy a exponer a continuación:

1º Resultaba increíble que ningún gobierno de la democracia hubiese tomado medida alguna para enterrar con dignidad a las personas que, asesinadas o ajusticiadas, se echaron durante los años de represión franquista en fosas comunes.

2º Una causa justa se convirtió en motivo de dura polémica partidista debido a la politización que de sus propias actuaciones judiciales hizo el famosísimo juez Garzón. El asunto, sin duda, era político y también moral, aunque la única persona que no estaba facultada para abrir esa investigación y atribuir responsabilidades era, precisamente, el juez que lo hizo. Así lo expresó en numerosos escritos el Fiscal Jefe de la Audiencia Nacional sin que el juez se diese por aludido, continuando con un procedimiento que no le correspondía.

3º Que un oscuro sindicato denominado “Manos Limpias” al que se ha asociado con la corrupción urbanística y alguno de cuyos miembros está conectado con grupos neofascistas, sea el que, al fin y al cabo, le haya puesto al Juez en la picota, me produce cierta náusea; y es una prueba de la escasa calidad moral de nuestras instituciones que no han sido capaces en todos estos años de colocar a Garzón en su sitio, o dentro o fuera de la judicatura, permitiéndosele una escalada de resoluciones antijurídicas que llegaron a esa tan particular utilización de la “justicia Universal” a través del “uso alternativo del derecho”.

4º Dicho lo anterior, el Auto es impecable y hay que darle el verdadero sentido que tiene pues, como en su texto se dice “la admisión a trámite de una querella no exige la constancia acreditada de lo que afirma, sino la posible relevancia penal de los hechos que contiene, de suerte que sólo si apriorísticamente se descarta su tipicidad procederá la inadmisión”. Los magistrados recabaron, incluso, los antecedentes de lo que se relataba en la querella y, una vez analizados, decidieron admitirla. “En definitiva: la investigación sumarial realizada se centró en delitos para los que el Juzgado reconoce carecer de competencia material, salvo por razón de su conexión con otro delito del que se proclama competente, pero que ni está vigente ni investiga, y por el que se incoa el procedimiento, y en cuyo ámbito declara extinguidas unas responsabilidades penales por razón de fallecimiento”.

CONCLUSIÓN: Garzón lo tiene crudo. Ha ido demasiado lejos. Ha convertido una buena causa en un asunto partidista. Garzón es la anti imagen del Juez independiente. También a las estrellas les llega su San Martín.

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  1. Jordi opina:

    Si, al final como Al Capone puede caer por una de sus hazañas menos graves. Pero, cuidado. Si sale bien de ésta no habrá quien lo pare.

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