PAÍS VASCO: EL RETORNO A LA LEY

La realidad siempre supera a la ficción. Nos acabamos de dar cuenta, cayéndonos del guindo, que el País Vasco ha sido durante muchos años un territorio que funcionaba como si fuese independiente y que ahí no se respetaba, ni siquiera se acataba, la Constitución. De aquí a unos meses, cuando el Tribunal Constitucional decida sobre los recursos contra el Estatuto de Cataluña, nos daremos cuenta, también, que la tierra catalana ocurre otro tanto de lo mismo. Pero las cosas se tienen que poner muy mal para que cambien.

Fueron Jaime Mayor Oreja y Nicolas Redondo Terreros quienes, con gran valor político, colocaron las semillas de la legalidad en el País Vasco que ahora comienzan a dar fruto con Arantza Quiroga y Patxi López. Los primeros representaron el coraje, los segundos la realidad y el posibilismo. Todos ellos, en cualquier caso, el restablecimiento de la legalidad constitucional perdida desde que el PNV gobernaba como si España no existiera.

La patética voz de Anasagasti diciendo que le daba asco una democracia como la española es el fiel reflejo de una realidad vivida durante treinta años, que ha causado casi mil muertos, y que ninguno de los dos grandes partidos supo o quiso modificar. Nunca es tarde si la dicha es buena. Bienvenida sea la legalidad y el retorno triunfante de la Constitución.

La promesa del nuevo lendakari de acatamiento de la ley y el Estatuto de Guernica, prescindiendo de arcaísmos nacionalistas y religiosos, me parece muy saludable. España necesita menos laicismo y un poco más de laicidad, como diría Andrés Ollero. En resumen, un gran día el que se vivió el jueves pasado en el País Vasco y un ejemplo a seguir: el pacto entre el PP y el PSOE es la muestra de lo que podríamos conseguir si, en lugar de estar todos los días a la greña, los dos grandes partidos decidiesen reforzar la Constitución y regenerar las instituciones.

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  1. Juan Pedro opina:

    Con un PSOE de política mendaz, la estabilidad requerirá un esfuerzo pertinaz.

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