LOS SINDICATOS Y EL SOLAR DE MAFO

Hoy, una vez más, se celebra eso que el poeta llamaba “la primavera de mayo de los trabajadores”, y como si fuese una obra de teatro de otros tiempos, algunos de los dirigentes sindicales se volvieron a disfrazar de obreros y a entonar “La Internacional”. No se porque será, pero a mi La Internacional y el Cara al Sol me suenan de modo parecido. Son canciones que tuvieron su sentido pero que hoy ya no tienen ninguno. Como tampoco lo tiene ese tic de levantar el puño o de alzar el brazo: ya no se lleva. Y más les valdría a nuestros líderes sindicales ofrecer alguna receta eficaz para que no se siga destruyendo empleo, en lugar de ir detrás de unos eslóganes, con pañuelito rojo y puño cerrado, cuya causa está en la ineficacia gubernamental y no en el trabajo, duro y eficaz, de los trabajadores y empresarios.

A Mafo, nuestro eficiente gobernador del Banco de España, acrónimo de Miguel Ángel Fernández Ordóñez, se le atribuye este malévolo comentario en una de esas cenas sociales madrileñas, con marquesas y duques incluidos, cuando Zapatero comenzó a gobernar: “Lo malo no es que acaben echándonos a patadas por la que estamos liando sino que vamos a dejar el país hecho un solar”. Y el solar, el suelo patrio, está tan seco de ideas y tan ayuno de eficacia que el mismísimo Mafo ha decidido, siguiendo el ejemplo de su hermano Paco, cambiar de bando pero en sentido inverso. Pero, esta vez, Mafo tiene razón: sin una reforma en el sistema de pensiones y en la legislación laboral nuestra España se va a pique.

Los pobres del mundo, con Méndez y Toxo bien alimentados a la cabeza, piden a la “clase obrera” que grite “basta” al paro, y se quedan tan contentos por haber descubierto la piedra filosofal de la nueva economía. Ya pueden gritar lo que quieran. Con estos sindicatos, además de perder el trabajo, es probable que los españoles nos quedemos, también, sin voz.

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