¿PUEDE COBRARSE UN PREMIO DE UN CUPÓN EXTRAVIADO?

Un día, de esos en los que la suerte está de nuestro lado, nos ha tocado un sustancioso premio de la ONCE, por ejemplo. Pero al ir a cobrarlo nos damos cuenta que hemos perdido el boleto.

¡Horror!

 ¿Qué hacemos ahora?

Primera recomendación: serenidad.

Segunda: intentar recomponer la situación y ver si tenemos suficientes elementos para poder probar que éramos los poseedores del cupón y que nunca fue cobrado.

Tercero: buscarnos un buen abogado. Y,

Cuarto: armarnos de paciencia. La justicia es lenta pero a veces, incluso, resulta eficaz.

Tanto el Abogado del Estado como el de la ONCE, en el recurso para la unificación de doctrina planteado (había sentencias contradictorias), sostuvieron que el asunto ya estaba resuelto en varias ocasiones sosteniéndose que los cupones son documentos al portador que, según sus propias reglas, sólo pueden hacerse efectivos si, al resultar premiados, son presentados para su cobro.

Sin embargo, el Tribunal Supremo opina lo contrario, y así lo dejó sentado el 11 de junio de 2006, modificando su anterior jurisprudencia y anulando una Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid que venía a decir eso: “que sólo puede obtener el premio mediante la oportuna presentación del cupón premiado”.

La Sala Cuarta de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo (Sentencia de 10 de marzo de este año y ponencia del magistrado Antonio Martí García), afirma que ha debe entrar en el análisis concreto de si está o no acreditado que el recurrente adquirió el cupón, lo extravió y, como consecuencia de ello, no pudo ser premiado como en justicia le hubiese correspondido.

“A la vista de los datos que las actuaciones muestran –afirma la Sentencia- se ha de entender que concurren las mismas circunstancias y datos que esta Sala apreció en la sentencia de 11 de julio de 2006, pues en las actuaciones consta acreditado que el cupón a que se refiere la litis a pesar de resultar premiado su premio no fue abonado y también que el recurrente lo había adquirido, como la prueban los datos y escritos aportados en el expediente por parte del recurrente, del vendedor y de los compañeros que junto con el recurrente habían adquirido una tira de diez cupones, y que siendo abonados los premios de los nueve restantes no resultó abonado el premio del cupón que correspondía al recurrente: Y no obsta a lo anterior el que la Sala de Instancia deniega la prueba testifical solicitada por el recurrente, pues esa prueba está suficientemente suplida por los datos que las actuaciones muestran y de los cabe inferir que en el caso de autos existe prueba indubitada, de que el recurrente adquirió el cupón premiado, que lo extravió y que el premio correspondiente a tal cupón no ha sido abonado”.

El Tribunal Supremo es coherente con su propia doctrina que ya había flexibilizado para determinados “supuestos límite” en relación con la lotería nacional en sentencias de 13 de julio de 1990 y 11 de enero de 1994. En fin, una buena sentencia en un asunto que fue bien planteado. Para que se haga justicia no es suficiente pedirla, sino que es necesario pedirla bien.

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