LAS CAJETILLAS DE TABACO Y EL ABORTO

Debo reconocer que Trinidad Jiménez es una política como la copa de un pino. Ahora bien, los problemas no se resuelven tapándose los ojos o mirando hacia otro lado, como hacen una gran parte de políticos, sino afrontándolos, como hacen las personas. Salir bien en la foto es bastante fácil, sobre todo si hay materia prima como es el caso de Trinidad, pero muchas veces las fotos no muestran lo que somos. En unas mismas declaraciones acaba de afirmar que las cajetillas de tabaco tendrán imágenes que causen impacto y al mismo tiempo lanza el mensaje de que el debate sobre el aborto está socialmente superado.

El tabaco, desde luego, mata; y es bueno que se muestre su cara más siniestra a la población. Pero el aborto también mata. Concretamente, cien mil niños cada año. Terrible. Pero ni este gobierno ni ningún otro han hecho nada para mostrar su cara siniestra y evitar esta plaga. Demos por cierto, lo cual es mucho tragar, que el debate sobre el aborto esté superado. Pero lo que no están superadas son la cantidad de muertes que provoca cada año. ¿O es que el aborto no debe relacionarse con la muerte? ¿Acaso es, como pretende la ministra Aido, una mera IVE (interrupción voluntaria del embarazo) al que tienen derecho las mujeres, incluso las niñas menores, por tratarse del derecho a la utilización de su propio cuerpo?

La actual legislación sobre el aborto no se discute en términos legales, pues está avalada por el Tribunal Constitucional, pero sí en términos morales. Modificar esa legislación, como se pretende ahora por el Ministerio de Sanidad, no es una necesidad social, ni mucho menos. Es, tan sólo, un debate político artificialmente creado. En cambio, lo que sí constituye una necesidad social apremiante es prevenir a las mujeres, igual que se hace con los fumadores, de los peligros y consecuencias que entraña el aborto. El aborto no es una operación aséptica como el que se extrae una muela sino algo terrible que provoca consecuencias de todo tipo, sobre todo psíquicas, irreparables.

compartir delicious digg frequi google meneame technorati

Por favor deje un comentario

  1. Jandro opina:

    Si el debate del aborto estaba superado, desde luego no era con las conclusiones que han debido guiar a esta aberrante ley que prepara el Gobierno. Y si el Gobierno ha conseguido reabrir el debate y hacer que nos demos cuenta de la atrocidad que supone incluso la ley que está vigente, debemos celebrarlo añadiendo aquello de que no hay mal que por bien no venga.
    Si queremos mirar al futuro con mente de progeso, lo primero que debemos hacer es abordar con renovada mentalidad la cuestión, apartando posicionamientos a priori, y reconocer que un ser humano tiene una dignidad inherente y no en función de cuestiones accidentales. Por ello, no es admisible la ley actual, y parece lógico -además de serlo- que el único dilema que se puede suscitar se produce cuando estamos ante el caso de la vida de uno por la del otro.

  2. Juan Pedro opina:

    Entre la crisis y los abortos, las consultas deben estar saturadas, para felicidad de la industria farmacéutica y despersonalización sistemática robótica automatizada de los tratamientos.

  3. Alejandro opina:

    “Fumar puede matar al hijo que llevas dentro” “así que no seas cruel y abórtalo”
    Disculpen mi sarcasmo, el asunto no da para menos.

  4. teresa opina:

    Totalmente de acuerdo, es mas , mi familia tiene un estanco, y vivo directamente el problema , desde que comenzo el acoso al tabaco, y tienes que poner los letreros de que no les puedes vender, e incluso , llegas a hacer, labores de policia , pidiendo el dni , a los chavales que compran tabaco, no puedes poner publicidad en los escaparates, ni vender otras cosas que no sean articulos de fumador, pero el estado si que se embolsa millones de euros a costa de los fumadores. Ypor otra parte una amiga de la infancia , se suicido cuando tenia 36 años, se alcoholizo, 16 años antes se fue a londres a abortar, ¿ quien dice que no hay consecuencias del aborto? toda la vida llevas el dolor en el alma.

Deje un comentario