CÉSAR ANTONIO MOLINA

Uno mi voz al elogio que desde estas páginas han hecho tanto Fernando Rayón como Miguel Ángel Gozalo al ministro de Cultura que Zapatero acaba de cesar. Es, quizás, el mejor ministro de Cultura que ha habido en estos treinta últimos años, el menos sectario, el más competente, el que hablaba y pensaba en el lenguaje de la cultura, el que sabía lo que decía y lo que hacía. Es probable que por todo eso no fuese un ministro conveniente. A Juan Fernando López Aguilar, desde otras circunstancias, un hombre para el acuerdo y la negociación, le pasó algo parecido. Por ahora Caamaño va siguiendo, afortunadamente, esa estela.

De los nuevos ministros todavía nada puede decirse y, sea cual sea su perfil, habrá que esperar para juzgarlos a sus aciertos o errores. Pero del único ministro o ministra que sin paliativos ya sabemos que ha sido una equivocación monumental haberlo sustituido es el de Cultura. Desconozco cual va a ser la nueva política cultural de González-Sinde. Es probable que se refuerce algo del cine, el cine malo por supuesto, el cine español bardemizado de mediocridad.

De César recuerdo el día que tuvo la gentileza de acercarse a la Fundación Cela, de la que soy patrono, a Padrón para apoyar los denodados esfuerzos de la marquesa viuda de Iria Flavia para mantenerla a flote; y sobre el terreno pudo comprobar el sectarismo y la irracionalidad del nacionalismo gallego, así como la vulgaridad de un rector, cuyo nombre omito, de escasas luces y empeñado en interpretar el sentido oculto de los reglamentos. Así les ha ido en las elecciones al bipartito. Cesar Antonio Molina tuvo palabras de elogio y aliento hacia la Fundación después de haber escuchado algunas estupideces de “compañeros” de partido y otros aliados nacionalistas. Por la sonrisa franca de Molina el día del relevo, creo que el ex ministro, que fue ministro de todos sin mirar su color, se habrá quedado muy tranquilo.

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  1. Alejandro opina:

    Pues entonces no se entiende que le otorgara la medalla de oro a las bellas artes a Francisco Rivera Ordóñez, sin embargo la nueva ministra González-Sinde ya se ha declarado amante de la fiesta de los toros en un articulo a “el País” http://www.elpais.com/articulo/cultura/Elogio/silencio/elpepicul/20080520elpepicul_12/Tes

  2. Fulgencio opina:

    Estoy totalmente de acuerdo contigo, me parece que hemos perdido a un gran ministro. Su pecado: no vociferar.

  3. Maria Bernal Sanz opina:

    Como Gestora y Asesor Jurídico del Patrimonio Cultural creo que se ha cometido un grave error. Confirmo la opinión de Fulgencio: hemos perdido un buen Ministro de Cultura.

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