EL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL HIZO EL RIDÍCULO

Hay decisiones judiciales que, por incomprensibles, producen una mezcla de sentimientos: risa, estupor, indignación… Si la decisión absurda parte del máximo intérprete de la Constitución provoca, además, una profunda tristeza.

En un recurso de amparo, la parte recurrente, en este caso el abogado de unos periodistas y de un diario nacional, solicitaron como medida cautelar que no se ejecutase la Sentencia recurrida pues, si se admitía a trámite el recurso y luego se les otorgaba el amparo, alegaban con razón, la Sentencia del Tribunal Constitucional no serviría para nada. En resumen, les habían condenado a publicar una rectificación por unas noticias manipuladas que provocaron una lesión en el honor de otras personas.

La demanda se interpuso en 2005, si mi memoria no falla, y a fines del año pasado, es decir en 2008, casi cuatro años después, el Constitucional, que había admitido a trámite el recurso, se descolgó con un auto ordenando la suspensión cautelar de la ejecución de la sentencia por los irreparables perjuicios que podría ocasionar si se llevara a cabo.

Cuando me enteré de la resolución del Constitucional, me salio del alma una sonora carcajada ya que tenía noticia de que la sentencia había sido ejecutada en agosto de 2007 y, como consecuencia de ello, publicado el fallo condenatorio en el diario que lanzó los comentarios insidiosos y carentes de veracidad.

Eso pasó, no solamente por las dilaciones indebidas e injustificadas en la tramitación de los recursos, sino porque probablemente ni los magistrados ni los letrados que les asisten se preocuparon en echar un vistazo al expediente. Bonito asunto para plantear en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, pensé. Aunque luego, cuando terminé de leer los papeles sentí vergüenza ajena por el ridículo que había hecho el Tribunal.

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  1. Juan Pedro opina:

    Si no podemos fiarnos ni del Constitucional ¿quién ampara nuestos derechos en España?¿dónde está la justicia?¿es una quimera?

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