GUINEA ECUATORIAL UN PAÍS RICO

La ex colonia epañola es hoy un país próspero y rico, que ha salido de los umbrales de la pobreza y cuyo gobierno, aprovechando el crecimiento enorme de su riqueza, está haciendo un serio intento para propiciar la creación de una clase media que de estabilidad a esta parta de la hispanidad incrustada en el centro de África. De no ser por los denodados esfuerzos de su presidente, Teodoro Obiang, Guinea Ecuatorial formaría parte, como los países del entorno, Gabón y Camerún, de la francofonía. Ese esfuerzo y la cultura política autóctona de esta nación, a veces es mal entendida en España, donde algunos ignorantes pretenden aplicar modelos políticos sin tener en cuenta la idiosincracia de cada pueblo.

En cualquier caso hay dos valores que el gobierno Guineano quiere impulsar cada vez con mayor intensidad: la libertad del pueblo y la seguridad. Después del espantoso período dictatorial de Macías no ha sido facil restablecer determinadas condiciones económicas y sociales que hagan posible el ejercicio de esa libertad. Con la afluencia de riqueza derivada del petróleo -Guinea tiene bolsas de oro negro para más de cien años extrayendo cientos de miles de barriles diarios- el pueblo está comenzando a notar como va mejorando su calidad de vida: dispensarios, enseñanza, comunicaciones… Es cierto que todavía queda mucho por hacer pero el gobierno está empeñado en ello. También es cierto que el ejercicio de las libertades democráticas podría perfeccionarse, pero se han dado pasos gigantescos como puede comprobar todo aquel que se traslade a Guinea.

El problema de la seguridad es el más acuciante. Llevo varios años viajando a Guinea Ecuatorial, a Malabo y al Continente, con regularidad. Desde que se está explotando petroleo de forma masiva, han llegado oleadas de inmigrantes de forma incontrolada atraídos por un nivel de vida que en los países del entorno carecen. Eso hace que ahora Guinea Ecuatorial tenga frente al medio millón de habitantes, mas de setecientos mil individuos, gran parte de ellos de forma ilegal. Las fronteras continentales, en una de las selvas más feraces y hermosas de la Tierra, son difíciles de controlar. Y, además, los ecuatoguineanos son gente muy pacífica. Todo eso sumado ha hecho que hasta hace muy poco no fuesen conscientes del peligro que corrían.

Hace dos años, unos delincuentes creo que nigerianos desembarcaron en Bata y asaltaron dos bancos llevándose el botín. Lo de ayer, perpetrado por grupos probablemente similares ha sido más grave pues quisieron desvalijar el palacio Presidencial de Malabo. Las fuerzas de élite desbarataron la intentona y todo quedó en una tragedia pues murió un soldado guineano. Creo, pues, que a partir de ahora el tema de la seguridad habrá que tomárselo más en serio. Es esencial, no sólo para los ciudadanos ecuatoguineanos sino, también, para todos los inversores que ven en Guinea el futuro Kuwait de África.

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