UN AUTOBÚS DE TONTOS PARA COMENTARISTAS TORPES

Mi columna de ABC del pasado domingo, “El autobús de los tontos”, ha suscitado varios comentarios, alguno muy torpe, pues me atribuye una serie de frases que nunca he dicho ni escrito. Es el caso de un tal Hayek que confunde mis comentarios críticos hacia la asignatura de Educación para la Ciudadanía con comentarios ofensivos hacia los profesionales de la filosofía. A mi, en cualquier caso, eso de los “profesionales” para una materia como la filosofía me suena a chusco. Preferiría que se hablase de los profesores de filosofía.

Hayek extrae de mi comentario una consecuencia que jamás yo he sacado y que sólo a él debería atribuirse cuando se refiere a ese profesorado de filosofía dócil y abnegado. Tampoco he puesto en duda jamás el pluralismo ideológico de los profesores de filosofía, incluso después de leer comentario tan sectareo como el que hace Hayek en mi blog. Esto sí que es pluralismo.

Le agradezco, en fin, lo que dice de mi hermano Eugenio, al que yo también admiro profundamente. Por cierto, después de leer la tercera que Eugenio publicó en ABC sobre la urgencia de llegar a un pacto educativo en España, yo le preguntaría a Hayek: ¿No cree usted que una asignatura tan importante como EpC o cualquier reforma del sistema educativo debería ser fruto de un pacto entre los grandes partidos, los partidos periféricos y los agentes sociales, incluída la Igflesia Católica? ¿O quizá lo que hay que hacer es lo que ha hecho el gobierno con esta y con otras materias, que es imponer una mayoría parlamentaria que se contradice con lo que piensa, por lo menos, la mitad de la población?

En cualquier caso me alegro que mi comentario “El autobús de los tontos” haya escocido. No tenía otro objetivo cuando lo escribí.

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  1. josemary opina:

    Pues si los autobuses que envia la Cope con bocadillo incluido a Madrid para ir encontra de Fidel castro

  2. JTrias opina:

    Puntualizaciones: “encontra” se escribe “en contra” y “castro” va con mayúscula. Escribir en internet no es una excusa para escribir mal.

  3. Alejandro opina:

    Pero es que un bocadillo no le hace mal a nadie

  4. JTrias opina:

    Estoy más que de acuerdo con Alejandro. Es que yo si no me dan un bocadillo no me subo a un autobús. Saludos a todos y gracias por vuestros comentarios de apoyo o críticos.

  5. Luisa M opina:

    Corrige usted a josemary y le dice que “Escribir en Internet no es una excusa para escribir mal”. Muy bien, pero para exigir respeto por la ortografía de la lengua española, debe aplicarse usted también el cuento. En la tercera oración del primer párrafo escribe usted “A mi, en cualquier caso…”, pero ese “mi” no es un adjetivo posesivo, sino que tiene una función pronominal y por tanto debe escribirse con acento en la “i”, es decir, “mí”. En el segundo párrafo califica usted de “sectareo” a Hayek, pero esa palabra no existe en lengua española, donde sí encontramos el término “sectario”. Por último, en el tercer párrafo escribe usted “incluída la Igflesia Católica”, pero “incluida” no debe llevar acento en la “i”, e “Igflesia” no es una palabra que pertenezca a la lengua española.

    Sin embargo, estoy convencida de que una persona culta como usted ha cometido esos errores por la premura con la que normalmente escribimos en los foros de Internet y por errores de mecanografiado (que en el caso de “Igflesia” es muy evidente al ser “g” y “f” dos letras que están juntas en el teclado). Si le hago, pues, estas “puntualizaciones” no es porque piense que usted no conoce la ortografía española, ni porque pretenda ridiculizarle. No. Le escribo para que sea más humilde y más consciente de que usted (como josemary y como yo) también comete errores al escribir en Internet. Sin esa humildad algún precipitado lector de su blog, al ver su ortografía y las “puntualizaciones” ortográficas que le hace a josemary, podrá recordar el viejo refrán que dice “Díme de lo que presumes y te diré de lo que careces”.

    Soy suscriptora del ABC desde hace mucho tiempo y leo su columna con asiduidad. Por eso y con todo el respeto, me gustaría sugerirle que trate con un poco más de amabilidad a sus lectores y a los visitantes de su blog, aunque solo fuera por no espantar a quienes frecuentamos esta web. Yo soy católica practicante y no creo que los del autobús sean “tontos”, ni me siento aludida por su mensaje publicitario, simplemente tenemos concepciones distintas de la vida y de la trascendencia: si estoy en lo cierto y existe el Dios en el que creo, serán los ateos los que descubran su equivocación cuando mueran y si Dios no existiese, no tendré ningún problema cuando muera, puesto que la creencia en su existencia me ha permitido vivir esta vida con más ilusión, esperanza y plenitud. He visto el comentario de Hayek y no me parece que sea un “torpe”, ni un “sectareo/sectario”, ni que su argumentación sea “torpe”, sobre todo porque dice que se mantiene a una distancia prudente de los partidos políticos y defiende su libertad de cátedra frente a las presiones ideologizantes que pudiera sufrir por parte de cualquier gobierno o religión. Prefiero un profesor así para mis hijos en clase de Educación para la Ciudadanía, a uno que aproveche las clases para adoctrinar en la ideología que profese, sea la que sea. Y no creo Hayek tenga muchas simpatías por el PSOE porque fíjese que termina defendiendo su libertad frente a “lo que se le ocurra al ZP de turno que nos toque sufrir en el futuro”. Habla de “sufrir” a futuros ZP.

    Enhorabuena por este interesante debate, respetemos todas las opiniones y que no se nos vaya de la mano.

  6. JTrias opina:

    Gracias por su comentario. A veces damos lecciones sin sentido. En cualquier caso, no creo que de mi comentario en ABC se pudiesen extraer las conclusiones que le atribuía Hayek.

  7. Alejandro opina:

    “Pues si los autobuses que envia la Cope con bocadillo incluido a Madrid para ir encontra de Fidel castro”
    Es que ya no son las faltas de ortografía, la frase es sí es todo un poema.

  8. Hayek opina:

    Estimado Javier Trías:

    Veo en el titular de este artículo que me ha subido usted al autobús de los “tontos”, sin que yo haya manifestado intención alguna de subir a él. Por si fuera poco, me llama “torpe” y “sectareo” (sic, por “sectario”, que según el DRAE es un “secuaz, fanático e intransigente, de un partido o de una idea”). Dejaré que los lectores de este blog interpreten por ellos mismos si estos calificativos que me dedica son simplemente una descripción de mi persona o del primer comentario que escribí a su artículo (http://www.jorgetriassagnier.com/index.php/2009/01/31/el-autobus-de-los-tontos ) o si, por el contrario, esos adjetivos están más cerca de la descalificación y del insulto hacia quien piensa diferente. Le agradezco que permitiese la publicación de mi comentario en su web y que se haya tomado la molestia de responderme dedicándome este artículo entero.

    Dicen que hablando se entiende la gente y yo creo que “escribiendo” aún se entiende mejor, puesto que la palabra escrita permanece ahí, inamovible y porque frente a la conversación verbal, en los escritos podemos releer despacio hasta percibir detalles y matices que en una primera lectura pudieron pasar desapercibidos. Los textos nos permiten también analizar las veces que se quiera los argumentos, reflexionar y, sobre todo, dejar huella indeleble de lo que cada uno ha dicho o escrito ante los lectores. Así pues, de la manera más respetuosa intentaré ceñirme textualmente a lo que yo escribí y a lo que usted ha escrito como réplica, usando para ello el entrecomillado en las frases que cite literalmente.

    1º. Comienza usted diciendo que su artículo (El autobús de los tontos) “ha suscitado varios comentarios, alguno muy torpe, pues me atribuye una serie de frases que nunca he dicho ni escrito. Es el caso de un tal Hayek…”. Bien, en mi comentario no le atribuyo ninguna “serie de frases” sino que cito entre comillas una única frase suya solamente una, en todo mi escrito, a saber, “existe una cruzada contra la religión que en nuestro país se ha planteado a través de la llamada ‘Educación para la ciudadanía’, cuya finalidad es asentar las bases de una futura sociedad ateísta”. Esta es la única frase o afirmación suya que me interesó comentar. Si relee mi comentario verá que no hago la más mínima referencia al autobús que usted llama de los tontos, ni tampoco manifiesto mi opinión personal sobre la asignatura de Educación para la Ciudadanía (EpC). En el caso del polémico “autobús de tontos para comentaristas torpes” del que usted habla, llevo mucho tiempo dando clases en Bachillerato y Universidad y no me interesa el debate teológico o metafísico fuera del ámbito académico. Sobre EpC hablaré al final.

    2º. Escribe usted después: “Hayek que confunde mis comentarios críticos hacia la asignatura de Educación para la Ciudadanía con comentarios ofensivos hacia los profesionales de la filosofía”. No confundo nada señor Trías y de hecho, en su segundo párrafo, usted mismo capta perfectamente el núcleo de mi argumento cuando escribe que “Hayek extrae de mi comentario una consecuencia que jamás yo he sacado y que sólo a él debería atribuirse cuando se refiere a ese profesorado de filosofía dócil y abnegado”. Esa es la clave de todo el asunto pues, en efecto, soy yo el que, a partir de su afirmación “existe una cruzada contra la religión que en nuestro país se ha planteado a través de la llamada ‘Educación para la ciudadanía’, cuya finalidad es asentar las bases de una futura sociedad ateísta”, extraigo la conclusión de que esa cruzada “presupone obviamente a un profesorado dócil y aborregado que se prestará a colaborar necesariamente con dicho adoctrinamiento, transformándose en lacayo del PSOE o del gobierno de turno, renunciado a su derecho a la libertad de cátedra y aceptando someterse colectivamente a directrices políticas”. Efectivamente es una deducción mía a partir de su afirmación. Le creo cuando dice que nunca ha sacado esa consecuencia o conclusión.

    Por eso le pido ahora, con todo el cariño y respeto, que intente explicitar aquí qué consecuencias se derivarían de ser cierta su tesis para los profesores de Educación para la Ciudadanía. Si de verdad existe en nuestro país una cruzada contra la religión para asentar las bases de una futura sociedad ateísta a través de esta asignatura, entonces ¿cómo se va a conseguir ese objetivo sin un profesorado dócil y aborregado que se preste al adoctrinamiento socialista? Le agradecería que me contestase al menos a esta pregunta. Hágalo y quizá se aclare este malentendido o polémica en que nos hemos enredado.

    3º. Dice usted que no ha “puesto en duda jamás el pluralismo ideológico de los profesores de filosofía”. Me alegro de que sea así. Pero, si usted es consciente del pluralismo ideológico de los profesores, aún entiendo menos cómo puede mantener su tesis de la “cruzada” y el adoctrinamiento ateísta, puesto que para educar así se necesitará un colaborador necesario ¿no? Y a mí sólo se me ocurre como colaborador necesario a un profesorado sumiso que actuase disciplinariamente en bloque, como se hacía en la URSS cuando el marxismo era oficialmente la única filosofía correcta y enseñable. El problema de su tesis es que no veo como va a conseguir Zapatero su objetivo adoctrinador en un régimen democrático consolidado, con un pluralismo ideológico que usted mismo reconoce en los profesores de Filosofía y con una Constitución que protege la libertad de pensamiento y de cátedra. Por eso no puedo compartir su tesis de la existencia de una “cruzada” a través de EpC. Lo siento de verás y lo digo sin acritud, señor Trías.

    4º. Escribe usted que “eso de los ‘profesionales’ para una materia como la filosofía me suena a chusco. Preferiría que se hablase de los profesores de filosofía”. Yo también prefiero la palabra “profesores”, señor Trías. Relea mi primer comentario y verá que la palabra “profesores” aparece tres veces y dos veces más la palabra “profesorado”, referida también a la asignatura de Filosofía. La expresión “profesionales de la Filosofía” aparece sólo una vez, en el último párrafo, y con ella me refiero a los profesores de enseñanza reglada que para poder ejercer su profesión han tenido que obtener al menos una Licenciatura de cinco años y aprobar una oposición pública (sin demérito de los interinos y los profesores de la privada).¿Le parecen más “profesionales” los profesores que para impartir Religión en los centros sólo tienen que obtener el beneplácito de la Iglesia, sin que el Estado les haga pasar ninguna prueba ni control para calibrar su preparación e idoneidad? Y no hablo ya de la Universidad, donde hay que cursar estudios de Doctorado, investigar y publicar de vez en cuando libros y artículos en revistas especializadas.

    5º. Finalmente, hace referencia a un artículo de su hermano Eugenio, supongo que se refiere a “Pactos de la Moncloa en educación” (ABC, 21-12-2008), y me pregunta: “¿No cree usted que una asignatura tan importante como EpC o cualquier reforma del sistema educativo debería ser fruto de un pacto entre los grandes partidos, los partidos periféricos y los agentes sociales, incluida la Iglesia Católica?” Le respondo: sí. Con ese artículo de su hermano estoy muy de acuerdo. Ojalá fuera posible un gran pacto para una gran reforma del sistema educativo. Pero tenga en cuenta que mientras usted en su pregunta habla de “una asignatura tan importante como EpC”, su hermano escribe: “Un gobierno que sepa distinguir lo importante de lo secundario. Que no confunda esa necesaria reforma con temas tan escasamente relevantes -en comparación con la magnitud de esta empresa- como las actuales (y deprimentes) discusiones sobre la asignatura de Educación para la Ciudadanía o la persistencia de la asignatura ‘Religión’ ”.

    Obsérvese que, a diferencia de su hermano, usted extiende en su pregunta la necesidad de un pacto también para EpC, de la que dice que es una asignatura “tan importante”. En esto estoy más con su hermano que con usted: comparado con la necesidad de reformar el sistema educativo, las discusiones sobre EpC o Religión son “escasamente relevantes” y hasta “deprimentes”.

    6º. Concluye usted diciendo que se alegra de que su “comentario ‘El autobús de los tontos’ haya escocido. No tenía otro objetivo cuando lo escribí”. Como podrá imaginar, amigo Javier, si me interesa poco la polémica de EpC o de la Religión en la enseñanza, mucho menos me interesa el “Autobús de los tontos”. No me escuece, pues, que circule por donde quiera ni que escriba usted lo que sea sobre él. Lo único que me interesa es defender la independencia y la profesionalidad de la gran mayoría de profesores de Filosofía. Por eso escribí aquel comentario y escribo estas líneas ahora, con el deseo sincero de que no escuezan a nadie, sino que contribuyan a enriquecer este debate.

    Reciba un cordial saludo del lector más torpe y sectario de su blog.

    Hayek

    P.D.: El artículo citado “Pactos de la Moncloa en educación” puede leerse en este enlace:

    http://www.abc.es/20081221/opinion-tercera/pactos-moncloa-educacion-20081221.html.

  9. JTrias opina:

    Querido Hayek:

    Hay algunos puntos en los que coincidimos. Pero hay uno irreconciliable: No me llamo Javier, me llamo Jorge.

    Gracias en cualquier caso por su comentario.

  10. Hayek opina:

    Estimado Jorge:

    Lamento profundamente el lapsus con su nombre. Verá por la hora de envío de mi comentario (3:02) que estuve escribiendo hasta altas horas de la madrugada y quizá por eso mi memoria me jugó una mala pasada.

    Un cordial saludo,

    Hayek

  11. JTrias opina:

    Hayek: Acabaremos siendo buenos amigos. Un abrazo

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