OBAMA PROVOCARÁ FRUSTRACIÓN

Ni quince días han pasado desde el juramento del nuevo presidente de los Estados Unidos y ya se oyen las primeras voces críticas de quienes apoyaron a Obama. Después de analizar el discurso inaugural, una serie de lugares comunes para no comprometerse demasiado y una apelación genérica a la solidaridad y a la nueva era que daba comienzo, ya pueden leerse algunos artículos escépticos de aquellos que creyeron que Obama, como Zapatero en España, iba a poner la historia patas arriba.

Krugman, el último premio Nóbel de economía, lanzaba hace unos días en el The New York Times uno de los primeros gritos críticos al presidente Obama, centrándolo en la inanidad de su discurso inaugural, pues para el profesor de economía la crisis en la que estamos metidos no puede atribuirse “a nuestro fracaso colectivo a la hora de tomar decisiones difíciles” sino a un sistema financiero, con nombres y apellidos, que lo ha provocado. Y en esto creo que tiene razón.

Efectivamente estamos metidos en un buen lío y habrá que actuar rápido. Las apelaciones a los “esfuerzos de esperanza”, la “solidaridad sin fronteras” o el “juntos podemos” están muy bien para llegar al poder. Pero ahora hay que ponerle el cascabel al gato. Aquí, por ejemplo, ¿dejaremos de derrochar ese dinero que tiran frívolamente las Comunidades Autónomas?, ¿invertiremos, de una vez, en bienes productivos? No se si en España la solución, como predica Krugman para América, pasará por la nacionalización de algunos bancos o empresas importantes. En cualquier caso, como hacen en Estados Unidos, queremos saber en qué y cómo se gastan los estados esos cientos de miles de millones de euros destinados a controlar el cataclismo financiero en el que nos metió una colección de incompetentes, repartidos por todo el mundo y en España también, que todavía siguen sentados en sus poltronas.

compartir delicious digg frequi google meneame technorati

Deje un comentario