EL PARO QUE NO CESA Y LA FAMILIA

El paro es como una maldición que acompaña a los gobiernos socialistas. Felipe González prometió ochocientos mil nuevos puestos de trabajo y terminó sus trece años de gobierno con ochocientos mil parados más de los que había cuando comenzó su presidencia allá por el ya tan lejano año de 1982. Recuerdo una entrevista que le hicieron a quien entonces era el ministro de Hacienda, Carlos Solchaga, que vino a decir que no sabía por qué se había incluido en el programa eso de la creación masiva de empleo pues le parecía, más o menos, una tontería a la vista de la estructura de la economía española. La realidad, arruina, casi siempre, los deseos mal fundamentados.
 
No entiendo muy bien que le impulsó a Zapatero, un nuevo socialista, a incluir en una de sus recientes declaraciones otra vez eso de la creación de, como no, ochocientos mil puestos de trabajo. Ese número parece una cifra talismán para la izquierda, pero al revés. Los gobiernos socialistas siempre tropiezan en el mismo pedregal: el paro, fruto de una economía mal gestionada. Atribuir el millón de nuevos desempleados, cuyos puestos de trabajo se perdieron el año pasado, a la tan cacareada crisis mundial me parece irresponsable, pues, el millón que presumiblemente se perderán este año, ¿también se deberá a lo mismo, o el gobierno tomará alguna medida eficaz y realista –no electoralista- para parar esa sangría?

Se dice, con razón, que detrás de cada parado –y van 3.128.963- hay un drama humano. Efectivamente, el trabajo no es una maldición  sino, por el contrario, la maldición es no tenerlo. En estos momentos el valor y la utilidad de la familia relucen con todo su esplendor. Gracias a ella, a su concepción no sólo moral, sino como sociedad de socorros mutuos, la mayoría de las personas que se encuentran en esa angustiosa situación pueden subsistir y encontrar consuelo y cuidado. Un gobierno responsable debería, pues, no sólo proteger la institución familiar -no lo está haciendo el nuestro- sino potenciarla y ayudarla porque es el fundamento de la paz social.

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  1. Juan Pablo López opina:

    El mayor ejemplo de “progresismo social” es la creación de empleo. En nuestra historia “democrática” (no existe división de poderes y por tanto no existe democracia) ninguna etapa socialista ha finalizado con creación de empleo, por tanto, menos bobadas progres.

    En cuanto a la crisis internacional un dato, Alemania se encuentra en recesión y, sin embargo, continua generando empleo.

    1996 Ministro de Economía Sr. Solbes = PARO
    2012 Ministro de Economía Sr. Solbes = + PARO

    Pero da igual, estamos en España y al PSOE se le consiente todo. En 2012 volverán a ganar las elecciones, y con la ayuda del PP que es lo más triste de todo.

    Buen fin de semana.

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