¿QUÉ HACE MAL ISRAEL?

A veces me pregunto por qué todo lo que tiene que ver con Israel levanta encendidos comentarios, sobre todo muy críticos por sus actuaciones políticas y militares. A medida que el Holocausto, cuyo día conmemorativo celebraremos a finales de enero, se aleja, vuelven a salir otra vez esas voces que se preguntan si hubiese sido mejor que Israel no hubiese existido nunca. Resulta increíble aunque es cierto. Pero yo afirmo que la idea de la creación del Estado de Israel es un acto de justicia que llevaron a cabo unos pocos judíos que estaban asentados desde tiempo inmemorial en esas tierras entonces inhóspistas y que compartían pacíficamente con otra minoritaria población árabe. En realidad palestinos había pocos y llegaron en masa cuando fueron expulsados de Jordania por la monarquía hachemita en el llamado “Septiembre negro”.

La historia nos la inventamos a nuestro gusto y no aceptamos que los hechos son como son y no de otro modo. Y la realidad es que Israel lleva 60 años, desde su fundación, intentando sobrevivir en un medio hostil con unos vecinos que han querido exterminar a esa nación, expulsando a todos los judíos de aquellos territorios. Y como no han podido, su fracaso se imputa siempre a factores externos, a la ayuda norteamericana, al dinero internacional y al sumsumcordam, nunca al decidido empeño de unos hombres por tener una tierra libre que hoy acoge en su seno a múltiples etnias y religiones en un régimen democrático para todos aquellos que desen convivir en paz.

Hoy he visto con repugnancia en el diario “El Mundo” una viñeta de Gallego & Rey donde se ilustra a un rabino con tirabuzones como los espinos de los campos de exterminio. Una viñeta como esa en Europa sólo la publicaría un diario marginal o antisistema. Confío que haya una rectificación, pues al márgen de la anécdota, lo importante es lo que ese dibujo trasluce. En el fondo pretende justificar el Holocausto comparándolo con la lucha contra el terrorismo en la que está empeñada el Estado de Israel. No nos engañemos, la muertes de civiles y niños palestinos es única responsabilidad de la cobardía de Hamás que los utiliza como escudos humanos, disparando misiles contra Israel desde colegios y hospitales.

No sé cuál será el final de todo esto. Pero que Dios, el de Israel que también es el nuestro, nos coja confesados como al final Hamás imponga su ley, la ley islámica en su interpretación más cruel y terrible.

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  1. Juan Pablo opina:

    Estimado Jorge,

    Acabo de leer con detenimiento el artículo y, una vez más, me parece brillante. Al respecto, señalar que lo que Occidente tiene, bajo mi modesta opinión, es un problema de educación, de cultura. Un chaval sale hoy de un instituto público, por defecto, de izquierdas, ateo, anticapitalista, antiglobalización, antisistema y, como no, antisemita.

    Que Dios nos pille confesados si Hamás gana esta batalla, y que también nos pille confesados si Occidente no espabila, es decir, si no hacemos de las futuras generaciones gente crítica e inteligente intelectualmente hablando.

    Bueas noches.

  2. rojobilbao opina:

    “Elmundo” nació abiertamente antisemita y propalestino. No pidamos peras al olmo por tanto.

  3. ferbr1.blogspot.com opina:

    El enlace a la caricatura antisemita es: elmundo.es/papel/2009/01/08/opinion/humor.html

    No he escuchado a NADIE, desde los estamentos de poder, condenarla. Saludos cordiales.

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