DIOS EN LA BIBLIA

No es fácil, pero se tendría que volver a acostumbrar a los niños, desde muy pequeños, a leer los relatos bíblicos. Benedicto XVI, en el Sínodo de los Obispos sobre la Palabra, que se celebró en Roma en Octubre, invitó a los creyentes a buscar a Dios en la Biblia. Y a los no creyentes, también. Nuestra cultura, historia y tradiciones más antiguas, desde los abrahámidas hasta hoy, difícilmente podremos entenderlas si no nos sumergimos en el Libro de los libros.

La cultura budista, muy antigua también, el hinduismo, sus miles de formas religiosas y morales, el confucianismo y cualquier otra manifestación religiosa que venga de lejos o que haya determinado la vida de nuestros antepasados, es importante que las conozcamos y sepamos cómo han influido en nuestra cultura bíblica, religiosa o histórica. Acaso el sonido de las campanas medievales vino de los gongs orientales y la vida monacal de abandono corporal y cultivo del espíritu también procedía de ahí. No es una casualidad que Jerusalén sea la puerta que abre o cierra Oriente de Occidente o viceversa. Y no es casual, tampoco, que el relato bíblico se encuentre, tantas veces, en un lado y en otro de esa puerta.

Nuestros Evangelios son como el puzle bíblico ordenado. Pero eso no quita para que busquemos la verdad en cada una de esas piezas desde donde Dios habla a los hombres con extraordinaria belleza e intensidad. Cuando se escribió el relato de la creación, por ejemplo, se creía en historias fabulosas sobre el origen del mundo. Y en cambio, en el relato bíblico, aparece la creación de forma racional y ordenada en siete días, dividiendo las especies, los astros, la Tierra y los seres humanos casi con una precisión que tendríamos que esperar a la Enciclopedia ilustrada para encontrar algo similar.

Para los creyentes Dios está en todas y en cada una de las líneas del relato bíblico. Pero para los no creyentes la Biblia es una fuente de cultura e inspiración inagotables. Hurtar de esos conocimientos a los niños, sean creyentes o no, es uno de los disparates mayores de nuestra educación. A lo mejor lo que se teme es que si un niño lee la Biblia acabe por encontrar, también, la palabra del Creador. “Veni Creator spiritus”, se sigue cantando en nuestras laicas universidades. Que así sea.

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  1. Juan Pablo opina:

    Estimado Jorge,

    Bajo mi modesta opinión lo que se ha hecho con la educación en este amado país llamado España desde que el PSOE alcanzó el poder en 1982 no tiene nombre. Ya no solo es la ignorancia más absoluta de las nuevas generaciones en relación con la cultura judeo-cristiana que nos precede, sino la apuesta por la clase política de crear unos jóvenes adoctrinados incapaces de pensar por sí mismos y de vivir como deberíamos en una democracia que se precie: como ciudadanos.

    Que conste que a mis 29 años reconozco que pienso como pienso gracias a la educación recibida en casa que resumo en un “piensa por tí mismo, nada es blanco o negro”. Si fuera por lo recibido en las instituciones públicas donde he estudiado (incluso en la Universidad) posiblemente no sería quien soy y, estoy seguro, tampoco sería la mitad de lo libre que hoy puedo ser.

    D. Jorge, estamos llegando a un punto donde el manifestar que eres católico lleva aparejado el que te tachen de carca, retrógrado y, por supuesto, facha pero, a mucha honra, somos muchos millones de personas a los que no nos gusta vivir arrodillados.

    Un abrazo, JPL

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