LA RELIGIÓN EN LA CONSTITUCIÓN

Ahora que estamos celebrando el treinta aniversario de la Constitución de 1978, no va mal que recordemos que el fenómeno religioso se contempla en los artículos 14, que prohibe la discriminación por motivos religiosos; el 16, que garantiza la libertad religiosa y de cultos sin otra limitación que el mantenimiento del orden público,  impide que nadie pueda ser obligado a declarar su religión, e instituye la aconfesionalidad del estado pero teniendo en cuenta las creencias religiosas de la sociedad y el mantenimiento de las relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y el resto de confesiones; y el 27, que garantiza a los padres que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus convicciones. Y no dice más, ni menos, que nos es poco.

Hace unos días asistí, invitado por la fundación Ciudadanía y Valores, a un coloquio sobre la Ley de Libertad Religiosa en la que participaron un número escogido de profesores universitarios relacionados con el derecho eclesiástico del estado, en el que presentaron ponencias ……. y José María Contreras quien, además de profesor, es el director general de Asuntos Religiosos del Ministerio de Justicia. Existe la preocupación de que la actual ley, que no es ni buena ni mala, pero que lleva ya casi tantos años como la Constitución funcionando, se quiera convertir en una especie de ley de libertad de conciencia, como si la libertad de conciencia necesitase de mucha regulación en esta hora de España en el que vivimos. No, el temor es que desde los poderes públicos se quiera regular nuestras conciencias, igual como se ha pretendido adoctrinaros ideológicamente a través de esa ley de educación para la ciudadanía.

Pero me quedé muy tranquilo. El coloquio entre los profesores fue muy académico y, también, muy realista, aflorando todos aquellos puntos que no han funcionado bien, o lo han hecho deficientemente, en la aplicación de la ley de libertad religiosa. José María Contreras, que es el máximo representante de los poderes públicos en la materia, nos aseguró que nada se haría que no fuese con un amplio consenso. Como más del 75 % de los españoles profesan o se declaran católicos, yo entendí que sin un acuerdo con la Iglesia Católica no se modificaría la Ley. ¿O acaso lo entendí mal?

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  1. Juan Pedro opina:

    El trapacero de Zapatero y sus secuaces siempre dicen una cosa y luego hacen otra.

  2. atticus opina:

    Pero que sabio es usted, Don Jorge. Que placer leerle. Si le digo que compro la Gaceta de los negocios sólo por leerle a usted y a don Ignacio Sánchez Cámara…

  3. JTrias opina:

    Gracias por lo de sabio, Atticus y a Juan Pedro por sus constantes comentarios

  4. JUAN PABLO LOPEZ opina:

    Estimado Jorge,

    D. José María Contreras es un Director General que depende del Sr. Bermejo, es decir, de Zapatero. ¿Usted se fía? Yo ni rastro.

    Un saludo

  5. JUAN PABLO LOPEZ opina:

    La verdad es que no es para fiarse.

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