PORNOLAICISMO

Yo no daba crédito a lo que estaba leyendo pero era verdad. Comencé a comprender por qué algunos escritores, con historias interesantes que contar, las explican tan mal. No han leído nunca, o poco, a nuestros clásicos, pensé, pues de lo contrario no sería posible un ataque de ignorancia tan supino como ese de no haber leído una de las piezas literarias más famosas de San Juan de la Cruz –sus Avisos Espirituales- y atribuirle una de sus frases a una santa monja carmelita, hija espiritual de Santa Teresa. Pero pasada la indignación por el descabellado e ignorante artículo de Almudena, sentí compasión y vergüenza ajena por esta escritora que ha inaugurado una nueva forma de periodismo laicista: el pornolaicismo. ¿O cómo debe interpretarse eso de “¿Imaginan el goce que sentiría (Sor Maravillas) al caer en manos de una patrulla de milicianos jóvenes, armados y -¡mmm!- sudorosos?”

Vivimos una época en la que ejercer el sentido común se ha convertido en una acción casi heroica. Y creo que la afirmación, llena de sentido común, de Gregorio Marañón, sobrino de la Santa, calificando al género periodístico del que se sirvió la escritora “del más deleznable machismo”, hay que alabarlo. No es frecuente, en los tiempos de quiebra moral en los que vivimos, que alguien salga en defensa de la dignidad, como lo han hecho Marañón y Muñoz Molina. Marañón defendiendo a su familia y Muñoz Molina a la más hermosa de las literaturas. Ambos a la verdad.

El pornolaicismo es una nueva forma de atacar a la Iglesia Católica o a sus representantes, presentes o pasados, con un argumentario sexual obsesivo con el fin de degradar su espiritualidad. Así, a las monjas les gustaría que las violasen; San Juan de la Cruz “estuvo liado” con Santa Teresa; o el cardenal Newman, en proceso de beatificación y que mantuvo una ejemplar e intensa amistad con el padre Ambrose, “habría sido homosexual” o, mejor dicho, “gay”. Y los escritores y periodistas pornolaicistas, que hacen estas afirmaciones, se quedan tan contentos defendiéndose unos a otros o a sí mismo de forma contumaz. ¿En esto consiste la libertad de expresión? ¿Es esto la expresión de la independencia periodística?

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  1. Juan Pablo López opina:

    Efectivamente D. Jorge,

    Vivimos en una sociedad donde parte de la misma se empeña en caminar hacia las tinieblas. Bien es cierto que son solo una parte los progres de la ignorancia, los que contaminan el aula de la inteligencia, unos pocos progres de pacotilla que, demostrando la mayor de la estultilcia, nos descalifican e insultan basándose en su prepotencia estalinista. Repugnante.

    No sé donde leí el otro día que “la verdad se esconde para no ser devorada por la ignorancia”. Pues eso.

    Un abrazo Sr. Trias

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