¿QUÉ HACEMOS CON LOS POBRES?

El jueves pasado, el semanario “Alfa y Omega” daba a conocer el VI Informe Foessa sobre exclusión y desarrollo social, y ya nos ha amargado el fin de semana. Que en nuestro país haya ocho millones de pobres, es decir que viven con menos de 600 euros al mes, y que eso afecte a casi 800.000 familias, además de atragantarme el desayuno, me dejó bastante intranquilo. Obama ha dicho muy sabiamente que quería gobernar no sólo para Wall Street sino también para Main Street. Pensé que a lo mejor aquí se aprendían la lección y además de repartir migajas de 400 euros y de gobernar para el Ibex 35, se ocupaban de la pobreza en lugar de tanta ONG inútil y parasitaria.

La Iglesia, además del aborto, la eutanasia o la Educación para la Ciudadanía, también se preocupa, principalmente y desde tiempo inmemorial, de los desheredados de la fortuna, aunque de eso, si no es por Alfa y Omega y por alguna que otra noticia suelta en este diario, no se enteraría nadie. Los años de vacas gordas no sirvieron para que los pobres fuesen menos pobres y de ello se responsabiliza, por un lado, a las instituciones públicas encargadas de la protección y el gasto social y, también, a una baja remuneración salarial. Lo segundo es más difícil de arreglar si queremos que las empresas sean competitivas, pero lo primero está al alcance de la voluntad política de cualquier gobierno.

Recordemos, una vez más y como lo hace Cáritas diariamente, que cerca de 2.000.000 de personas solicitan los servicios asistenciales de la Iglesia: 200 centros hospitalarios, ambulatorios y dispensarios; 876 casas para ancianos, enfermos crónicos, inválidos y minusválidos; 900 orfanatos y centros tutelares; más de 300 guarderías; 365 centros especiales de educación y reeducación social; 144 centros de caridad y obras sociales; casi mil centros para atender enfermos terminales de SIDA y otros 300 dedicados a prostitutas que quieren dejar la calle, y a toxicómanos o ex presidiarios que piensan que a lo mejor la vida les ofrece otra oportunidad. ¿Quién da más? En fin, que si encima los curas supieran predicar la doctrina cristiana de forma algo más atractiva y convincente, esto sería la…

(Publicado en el diario ABC el 8 de Noviembre de 2008)

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