OBAMA, ¿EL NUEVO LINCOLN?

Yo, de los políticos y de sus promesas, no me hago demasiadas ilusiones. Los conozco bien: fui uno de ellos. Como dice el refrán, no es lo mismo predicar que dar trigo. Pero también creo que siempre se acaba, en líneas generales, cumpliendo lo que se ha prometido. Ahora llega el momento de la verdad para el presidente electo de los Estados Unidos y para el mundo entero que ha depositado su confianza en él. ¿Van a verse cumplidas todas esas esperanzas en el cambio resumidas en ese “Yes, we can”? ¿O por el contrario la frustración se irá apoderando de nosotros, lenta e implacablemente, a medida que Obama vaya inevitablemente incumpliendo muchas de sus promesas electorales? Si, efectivamente, se decide por se el presidente de todos los ciudadanos estadounidenses, por lo menos tendrá que incumplir entre el 30 y el 40 % del programa electoral.

Pero yo creo que la aportación más importante de Obama a la historia de la humanidad ya ha sido hecha. Nos encontramos ante un cambio de paradigma y frente a una nueva situación en la que todo es posible. Igual que la presidencia de Lincoln supuso una ruptura con el pasado y el inicio de los Estados Unidos como gran potencia, ahora, como en pocas ocasiones, en un mundo huérfano de liderazgo, la voz de una América plural, libre y democrática puede tomar el liderazgo mundial durante los próximos decenios.

El inicio de una guerra de contornos difusos que comenzó el 11 de septiembre de 2001, el derrumbe del sistema financiero sobre el que ha pivotado la economía mundial y la ausencia de valores permanentes que fueron sustituidos por un sociologismo oportunista, quizás se tornen ahora en un mundo más pacífico basado en un sistema económico más solidario y en unos valores, los valores cristianos, que inspiraron a los padres fundadores de los Estados Unidos.

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  1. Julian Pérez opina:

    Barack Obama es negro: Es un cambio, ya que se trata del primer mandatario de “color” en la historia de esa nación.
    Ahora bien, ¿el color de piel del presidente trae aparejado de forma directa y automática un cambio en la vida de los habitantes del país del norte, y por correlato, -huelga decirlo- en la del resto de los habitantes del planeta? Personalmente creo que no, sobran ejemplos históricos y actuales para rechazar ese paralogismo.

    Cambio para que nada cambie. Y Obama hasta con el color de su piel así lo hace parecer, porque es un negro con alma de blanco.

  2. JTrias opina:

    Muchos piensan que esto va a ser como la famosa frase del príncipe de Lampedusa. “Que algo cambie para que todo siga igual”. La frase es muy bella pero muy decadente, como el príncpe. Pues si algo cambia, algo ha cambiado y no sigue todo igual.

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