AJUSTE DE CUENTAS CON EL PASADO

El “Salón Víctor Pradera”, una de las plazas más emblemáticas de Barcelona donde se aloja el Arco de Triunfo de la Exposición Universal y el monumental edificio del arquitecto Enrique Sagnier, con pinturas de Sert, sede del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, se llama hoy “Lluis Companys”, el presidente de la Generalidad fusilado por la justicia franquista. En la plaza de Cataluña, que se siguió llamando así durante todo el franquismo, también hay otro monumento para perpetuar su memoria, por cierto una triste memoria redimida por su valerosa muerte, pues bajo su presidencia Cataluña se sumió en el caos. Víctor Pradera, para el que no lo sepa, fue asesinado por los “rojos” y era el ideólogo integrista que más influyó en Franco. Su nieto es uno de los editorialistas y colaboradores de El País desde su fundación, diario que se descolgó el viernes pasado con un psicoanalítico y vergonzante editorial reclamando un juicio virtual (sic) contra Franco porque habíamos sido incapaces (los españoles) de enfrentarnos a las miserias de nuestro pasado.

Sigo. La Avenida del Generalísimo Franco se volvió a llamar la Diagonal, que es como siempre se había llamado; y el obelisco de la Victoria, en la plaza del mismo nombre, ahora es un innominado monumento que ha cambiado el nombre de la ubicación por el de plaza de Joan Carles I (otro sic). La muy burguesa plaza del General Goded, juzgado y fusilado por la República tras el fracaso del 18 de julio en Barcelona, se llama hoy, con un nombre no menos burgués pero más acorde con la situación, plaza de Francesc Maciá. Pronto no quedará memoria de quienes ganaron la guerra, acaso un leve recuerdo a través del tamiz de los mártires canonizados por la Iglesia. La realidad es, pues, bien distinta a como Garzón la quiere ver. ¿Y se pregunta, todavía, el CGPJ y su presidente, Carlos Divar, porqué está tan desprestigiada la justicia?

Publicado en “La Gaceta de los Negocios”, el 21 de octubre de 2008.

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