EL ESCÁNDALO DEL OPUS DEI

El escándalo del Opus Dei no es el que se relata en ese libro mendaz o en aquella película que falsea los hechos, no, el verdadero escándalo del Opus Dei es el de su nacimiento y propagación por los cinco continentes y el azote espiritual e intelectual que supuso para la concepción tradicional de la Iglesia Católica. Un sacerdote, que probablemente no quería ser cura en el sentido clerical de la palabra, tuvo la inspiración divina, hace ahora 80 años, de fundar el Opus Dei, una organización de católicos en la que podía cooperar quien quisiera aunque no fuese cristiano.

Y desde el respeto mas escrupuloso a la tradición litúrgica de la Iglesia, Josemaría Escrivá de Balaguer lanzó ideas revolucionarias entonces: era posible santificarse en la vida ordinaria, otra forma de hacer oración era el trabajo bien hecho desde cualquier profesión u oficio y los lazos de amistad entre las personas son esenciales para dar cumplimiento al mandato evangélico de amar al prójimo. Es probable que me olvide de muchas cosas, pero esos tres valores, santificación de la vida ordinaria, trabajo como forma de oración y amor al prójimo, es lo que siempre me ha llamado la atención del Opus Dei.

Comprendo que, desde sus orígenes, en los años treinta y cuarenta, dentro de la propia Iglesia y fuera de ella, se lanzase todo tipo de infundios contra esta organización no clerical de católicos que carecía, todavía, de una forma jurídica definida. Después de la Guerra Civil, el fundador del Opus Dei tuvo que comparecer, incluso, ante el tribunal de represión de la masonería para aclarar una denuncia. No era fácil asimilar para muchos curas y religiosos que cualquier persona pudiese enseñar el Evangelio mejor que ellos y que unos “niñatos”, metidos en el mundo de hoz y coz, les hiciesen la competencia.

El Concilio Vaticano II fue el triunfo de la forma de vivir en la Iglesia del Opus Dei; y hoy, transversal y verticalmente, su influencia está en casi todas las organizaciones católicas del mundo. Esta presencia descomunal, haciendo el bien sin mirar a quien, es, pues, el verdadero escándalo del Opus Dei que algunos, dentro o fuera de la Iglesia, no pueden sufrir.

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