Bienvenidos: Número cero

Hoy comienza a caminar este nuevo blog, mi blog, que pretendo que sea un estar en contacto con las personas que lo lean, sin intermediarios. Veremos cómo resulta. Mañana publico esta columna en La Gaceta de los Negocios.

Me pregunto cómo se provocó el crack económico que estamos viviendo. Creo que es muy probable que pasen años e incluso decenios hasta que tengamos un análisis cabal de las causas que están provocando la angustiosa situación que estamos viviendo. Seguramente no habrá una sola causa sino varias unidas las que han causado el estallido y la caída del alud financiero que hace tambalear el sistema. Los occidentales que tenemos menos de sesenta años, como dijo Solbes, no habíamos vivido ninguna catástrofe colectiva seria. Quizá algunos europeos muy mayores conocieron las condiciones extremas de la destrucción, la pobreza e incluso el hambre. Pero desde la riqueza tener que ajustarnos tanto el pantalón no lo habíamos vivido.

Y lo peor del asunto es que seguimos sin saber, todavía, como lo vamos a afrontar, si con buen humor o con depresión. El talante, en estas situaciones, sí que es esencial. Hay quien defiende a capa y espada el plan de Bush para rescatar la credibilidad económica; y también los que sostienen que esas medidas no servirán más que para despilfarrar el dinero de los contribuyentes. Lo más engorroso del asunto es que tampoco nos ponemos de acuerdo en las causas y agentes provocadores del crack, pues si conociésemos ambos habríamos dado un gran paso para poner un buen remedio.

De todas las personas con las que hablo en estos días, es unánime la opinión de que una causa importante de lo que está ocurriendo hay que buscarla en la pésima y frívola gestión de los agentes económicos. El regulador no hizo bien su trabajo y no se fijó en el inmenso fraude contable de algunos libros de empresas importantes: esos préstamos “ninja”, por ejemplo, sin ingresos, sin trabajo y sin patrimonio. Les ofrezco un ejemplo español: los préstamos “ciegos” u otorgar créditos hipotecarios valorando los inmuebles a un precio superior al valor real. Miles de millones están hoy tambaleándose en esa precaria situación. Y ahora nos encontramos que muchos bancos, pilares del sistema financiero, carecen de liquidez y piden socorro. ¡Qué bonito!

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